Ann Arbor Today

Ann Arbor Today

domingo, 17 de octubre de 2010

Manuel Blandino Espresati y yo

En estos días difíciles muchos me habéis animado a seguir con el blog. Y aunque nunca me he planteado dejarlo no puedo negar que me resulta tremendamente complicado retomarlo…
Tenía algunas opciones…
…no escribir más en el blog hasta que tuviera ánimos de volver a escribir pamplinas,
…escribir como si todo siguiera igual, algo imposible a día de hoy,
 …o escribir unas líneas y desahogarme…
Es verdad que hasta ahora el blog intentaba recoger cualquier experiencia que me ocurriera aquí desde un punto de vista divertido, pero al fin y al cabo, este blog es un reflejo de cómo me siento y las cosas que me ocurren en Ann Arbor y lamentablemente, esto es lo que ha pasado ahora… Lo bueno del blog, es que cada uno es libre o no de leerlo inmediatamente, luego, o nunca y esperar a la siguiente entrada. Posiblemente no sea algo que os apetezca leer pero a mí sí me apetecía escribirlo en el blog, que sé de buena tinta que a mi padre le encantaba. Y aunque pueda parecer que esto que voy a contaros es sobre mi padre, también lo es sobre mi porque es imposible entenderme sin él…
así que…
allá voy…

A diario, veo en las noticias y en la vida real que no todo el mundo tiene la suerte de poder decir lo mismo que yo voy a escribir ahora... No todo el mundo tiene al mejor padre del mundo. Hay, hubo y habrá padres buenos y malos, peores y mejores, los hay incluso que ni siquiera deberían llamarse padres… pero el mío… el mío era una persona increíble. Y todo esto no lo digo porque me pagara una educación, me diera la paga, o me enseñara a comportarme… ni siquiera porque me cuidara, o me tratara bien…
 A lo mejor pensáis que muchas personas pueden decir lo mismo, o en una situación como esta en la que me encuentro es más fácil decir este tipo de cosas, pero os aseguro que no es así y os lo voy a argumentar a lo largo de este post.    
Dicen que de pequeños siempre pensamos que nuestros padres lo saben todo, y conforme vamos creciendo esta sensación va desapareciendo. Les vamos viendo defectos, vamos tomando otros caminos, otras ideas, otras formas de ser… En mi caso, yo admiraba a mi padre como si tuviera 5 años…
Desde pequeñito ha sido un molde y un ejemplo en el que fijarme. He querido formarme y quedarme con muchas habilidades de las que él tenía, y he de reconocer que muchas no he podido. Era tremendamente perfeccionista, le gustaban las cosas bien hechas, pero a la vez tenía la humildad para también admirar y aprender cosas que hacía o decía cualquiera, y cuando ese era yo, ya os podréis imaginar el orgullo tan pleno que me hacía sentir.
Conforme han ido pasando los años, y lo he conocido más y más, mayor ha sido la impresión y la atracción que he sentido por su forma de ser. De todas las cosas que hizo en su vida más de una vez llegué a llamarlo Forrest Gump… y no por lo tonto de lo cual no tenía un pelo, ni por el chocolate de los bombones que tampoco le hacía mucha gracia. De tantas cosas que sabía y quería hacer, siempre le recuerdo levantándose temprano los fines de semana y las vacaciones para hacer cosas, y es que, le faltaba tiempo…
Aún sin que yo sea todavía padre (al menos que yo sepa), he visto en él que el orgullo de un padre no es sólo saber educar, enseñar, castigar, o jugar con tus hijos todo lo deseable… ser padre es ser ante todo un modelo a seguir; el cual estoy de acuerdo, tus hijos deben tener la libertad de poder elegir o no. Pero ser una persona modelo o ejemplar es, pienso yo sin duda, la mejor base para que tus hijos tengan unos valores respetables. Y transmitir eso, él lo ha conseguido más que de sobra…
Fue un gran deportista, jugó al futbol de manera profesional como se publicó días atrás en los periódicos, en las categorías inferiores del Cádiz, en el desaparecido Hércules, en el San Fernando, en la selección andaluza, o en las categorías inferiores de la selección española (y cerca estuvo del Real Madrid)… El fútbol le apasionaba y no sólo en la práctica. Nunca dejó de leer, y aprender más y más, de entrenar y formar a niños cada semana, cada mes, cada año... Niños que se hicieron hombres y que no lo olvidan. Todo esto, puede parecernos suficiente deporte a muchos de nosotros, pero además practicó el culturismo durante años luciendo unos abdominales que hoy serían la envidia de cualquier Cristiano Ronaldo de la vida. También jugó al tenis y al balonmano y participó en competiciones de atletismo en diferentes modalidades ganando alguna medalla cuando estaba en el instituto.
Y si con los pies era bueno, también tenía unas manos increíbles, algo aún más envidiable por mí y más aún cuando se reía de mi viéndome hacer cosas con la mano izquiera (soy zurdo, ¿qué le hago?). Todo lo referente a manualidades se le daba especialmente bien, sabía de electricidad, de bricolaje, de fontanería… Lo mismo arreglaba una radio que una persiana, o como un año que “hizo” los dos cuartos de baños de mi casa… lo mismo daba un masaje que te podía dejar impresionado modelando plastilina o cortando madera, y todo eso sin que hablemos de una de sus pasiones… la pintura. Sabía pintar y muy bien, a carboncillo, a acuarela, con pinturas, al oleo,… Ya fueran paisajes, escenas, detalles, personas, o motivos religiosos… Eso sí, a su ritmo… Pintaba 3 seguidos y después podían pasar meses sin pintar pero cuando se ponía, se ponía. Recuerdo verle pintando muchos de ellos, siempre corrigiendo cosas, cambiando detalles, quejándose por lo tedioso de algunos… Pero disfrutaba haciéndolo y tenía miles de cuadros y fotos sacadas de internet que quería ir dejando salir del ordenador y sus manos al lienzo. En algunas ocasiones pude disfrutar con él de visitar un museo de pintura, incluso recientemente en Chicago viendo el museo de arte. Y disfrutaba de las luces, de los contrastes, de los marcos…  Si le gustaba la pintura, también le gustaba la fotografía. Y si a mi me gusta también supongo que será porque siendo adolescente me dejó su “Minolta” para que practicara.
Sabía de cocina, otra de sus pasiones, y podía pasarse horas y horas hablando de recetas, buscando en internet y sobre todo cocinando… Siempre por supuesto con la finalidad de comérselo, degustarlo y/o bebérselo después, que el comer le apasionaba mucho más que el cocinar. Con el paso de los años, con más tiempo libre y junto a mi madre, han alcanzado un nivel culinario que la mayoría de las veces que comes en un restaurante el menú está muy por debajo de lo que se puede paladear en mi casa… con lo cual da coraje hasta pagar.
Le encantaba su tierra, y el flamenco, y acumulaba cds y cds de una gran variedad de cantaores… Bueno y por escribir, hizo hasta un romancero en carnaval con su amigo Paco, y otros dos romanceros que tenía escritos y nunca llegó a sacar. Para lo tímido que era, me parece que ya con uno en la calle durante todo el carnaval, tuvo suficiente… La verdad es que el carnaval le gustaba aunque todos los años terminará diciendo aquello de “esto no vale ná”. Y más que el carnaval le apasionaba la historia de Cádiz, su pasado y sus gentes. Siempre que podía leía algo sobre el esplendor de la ciudad y lo que había sido en la antigüedad. También disfrutaba con la Semana Santa, y yo nunca olvidaré que con apenas 5 años me pasé toda la madrugada con él viendo procesiones sin una pizquita de sueño. Aunque he de reconocer que como carnavalero, cofrade, y gaditano, he llegado a ser infinitamente más “cargante” que él (y mi hermano también).
Bueno, y si algo de informática, de ordenadores y juegos sé, fue porque cuando ningún niño tenía ordenador ni juegos yo ya tenía un spectrum con un teclado diferente y cuando los demás lo tuvieron yo ya estaba usando un PC…
Por supuesto sabía de banca y de economía, de política… de la vida…

No puedo imaginar cómo ha pasado interiormente estos últimos años… Pero me parece envidiable que siguiera adelante con la misma fuerza y las mismas ganas, día tras día, mes a mes... Sin agachar la cabeza, haciendo todo lo que era capaz, todo para lo que le daban las fuerzas, saboreando y disfrutando cada segundo y cada minuto.
También hay por ahí algún dicho sin ningún sentido para mi que afirma que antes de morir debes plantar un árbol, escribir un libro y tener un hijo. Lo cual también cumplió… porque más de una maceta sí que plantó, y algún que otro bonsái conmigo también.
Y volviendo a lo del dicho, y esto es para ponerle un altar, el año pasado escribió un libro dedicado a mi madre contando su vida por capítulos, desde su nacimiento hasta la actualidad. Desde luego fue una genialidad. Algo que se me escapa del entendimiento. La fuerza para hacer algo así me parece sobrenatural. Le ayudé a corregirlo y editarlo. Así pude conocer a mi padre mucho mejor si cabe, y tuve la oportunidad de hablar de algunos hechos o situaciones pasadas con él. Aunque mi hermano y yo escribimos el prólogo y el epílogo y pudimos corresponderle con unos folios, como decía, el libro en sí no tiene precio. A lo largo de los capítulos, entre otras cosas pude captar algo que yo no viví ya que mi abuelo falleció cuando yo era muy pequeño, y aunque lo había visto a diario con mi abuela, era el amor y la predilección que él sentía por su padre, como lo admiraba, y la devoción que le tenía. Y eso, estoy seguro, también ha conseguido transmitirlo…  
Era una persona tan buena y tan sencilla que el verlo enfadarse contigo ya provocaba que te sintieras realmente mal. Ni que decir tiene, que nunca nos puso una mano encima. Le bastaba con subir un poco la voz y alzar la ceja para que te derrumbaras. No hacía falta nada más…
Y es verdad que le encantaba discutir y buscarte otros puntos de vista, muchas veces lo hacía por picarte y sabiendo que no tenía razón, pero le gustaba ver hasta dónde podían discutir los demás. Aunque a veces consiguiera irritarme y sacarme de quicio es algo con lo que aprendí muchísimo, y con lo cual yo también disfruto. Supongo que discutir y plantearse las cosas desde varios puntos de vista es algo que me viene bien en el trabajo y eso también se lo debo a él.
Para ir cerrando el post, no diré que es injusto, pues la vida es así, ni entraré en temas religiosos de los cuales con la edad cada vez me siento más y más alejado… tampoco diré que lloro porque mi padre y amigo ya no esté conmigo, pero si os diré que lloro porque era una de esas personas que por todo lo que hacen, como habéis podido leer, por cómo viven cada día, y por como disfrutan de cada momento, parece que el mundo las necesitara para seguir girando, y por todo lo que hizo y hacía, el mundo hoy, aunque parezca el mismo, no gira igual que ayer.
Y era el mejor… digo que sí, lo era.

Por último y volviendo a mi, si es que en algún momento he dejado de hacerlo, escribiré que entre mis virtudes no está la memoria. Suelo olvidar rápido, quizás demasiado… Siempre he pensado que nunca podría aprobar unas oposiciones y a menudo me cuesta recordar todo lo que quiero. Esto no tiene mayor importancia si conoces el defecto y sabes ponerle remedio. Por eso, siempre estoy con recordatorios o notas, como mi hermano y como mi madre. Y como siempre me gusta ver el vaso medio lleno, y el que no se consuela es porque no quiere, una  vez leí sobre la importancia que tiene para el ser humano poder olvidar. Si no fuéramos capaces de olvidar posiblemente nos hundiríamos sin poder dejar atrás nuestros malos recuerdos, nuestras malas acciones, nuestros malos momentos… 
Gracias a la sapiencia de la naturaleza hemos evolucionado para olvidar las cosas no necesarias y recordar las importantes y de esta manera poder seguir avanzando con una sonrisa. Y si tu naturaleza es la que no te sonríe, hay que buscar la forma para que no se olviden los buenos momentos… ya sea anotándolos, escribiéndolos o pensando en ellos de vez en cuando.
Por eso yo a día de hoy, escribo y pienso estos párrafos que me recuerdan a mi padre, porque no quiero que mi mala memoria me haga olvidar ni un solo momento como quiero ser yo cuando sea Manolo Blandino padre.  
Gracias a todos por acompañarme.

PD: El próximo post será de “risa” porque os contaré como ha quedado la selección española de Michigan en el torneo de consulados. No os lo perdáis… 


domingo, 22 de agosto de 2010

Mis "vacaciones"

Y lo pongo entre comillas porque si como vacaciones nos referimos al periodo en el cual uno descansa “esto” no lo han sido. Si nos referimos a ellas como el periodo en el cual uno desconecta del lugar de trabajo, entonces puede que sí...

Nada más aterrizar en Madrid tiré del móvil español y empecé a llamar a algunos de mis amigos, ¡¡que ganas!!. Ya era buena señal saber que no me faltaban amigos para recogerme a mi llegada… Entre ellos, los que finalmente me recogieron, Oscar y Mónica, además de Mariajo claro…

Os contaré algo personal, y es que una de las cosas que más pena me da “perderme” al estar fuera, es ver como crecen los hijos de mis amigos. Y entre ellos, está especialmente Nicolás. Menos mal, que tras la primera toma de contacto algo extrañado por ver a un desconocido gafas con barba en su inmaculado cuarto azul, volvimos a recuperar la confianza que teníamos, y he podido disfrutar de unas risas junto a él en la piscina o de jugar a la pelota en la playa.

Llegando a mi casa ha sido estupendo volverse a sentirse como siempre, en mi cama, en mi cuarto, con mi familia, con sus cosas, con las mías, con mis tíos, mis primos… Y la verdad es que Cádiz sigue igual, parece que ha estado en “pausa” mientras yo vivía aquí a velocidad x2. Sigue todo donde estaba, y sigo moviéndome por cada calle y rincón de la ciudad como si no hubiera estado fuera, sigo apreciando los mismos detalles y los mismos lugares…Eso sí, hay más tiendas de chinos, más peluquerías, y más panaderías, además de más bares claro (los cuales he probado casi todos, los de copas y los de tapeo), pero por lo demás, todo igual. Además llegar a Cádiz, encontrarte con el llamado Carnaval de verano, y poder escuchar a las agrupaciones por la calle como si fuera Febrero… eso no tiene precio.

Ha sido un placer ver a casi todas las personas que quiero y echaba de menos, aunque haya sido sólo un ratito, y a algunas más que otras, ya me hubiera gustado quedarme con cada uno una semana entera… La verdad es que más que he exprimido el tiempo no he podido. Y no recuerdo haberle dicho a nadie que no a nada. Todas las noches he tenido una cena, unas copas, unas tapas…

Gastronómicamente, me he "jartado" de salmorejo, sandevid, almejas, arroces varios,… tanto en la calle como en mi casa, donde me he puesto las botas ya que mi madre con la frase de “Come de esto, que allí no lo comes…”... y del Legendario mejor ni hablar...

Tanto con la gente del laboratorio como con mis amigos de siempre, ha sido una pasada. Dicen que hay abrazos y ABRAZOS o besos y BESOS, pues yo he percibido todo en mayúsculas por su parte y espero que ellos lo percibieran de mi por la mía.

No hace falte que nombre a todos, ya ellos saben con quien pasé el tiempo y lo que disfrute de ellos, y que no se me enfade ninguno si no lo nombro, pero ahora mismo recuerdo magníficas las dos noches con mi amigo Javi y Angy, con mi hermano y los amigos recorriéndonos todos los bares de Cádiz, con mis amigos del laboratorio, con mi amigo Fran, con mi amiga Chari, el día de piscina y arroz con mis amigos, el cafelito con mis “exjefes” y mi amigo Gonzalo, con mis amigos recién casados, la cena con Marga y Álvaro… y así un largo y largo etcétera de cosas y momentos que he disfrutado y saboreado…

Y si he bebido mucho ha sido porque tenía la boca seca de charlar… he contado numerosas veces lo del disfraz de HelloKitty o el viaje a Chicago con mi hermano… Además, he descubierto que hay mucha más gente que lee el blog de lo que yo pensaba (sí, aún más…)

Mariajo dice que ahora charlo más, supongo que tenía mucho que contar, también ella ha escuchado mil veces las mismas preguntas y las mismas respuestas: que tal el idioma, que tal por allí, que estoy más delgado y me esperaban más gordo, tu jefe que, que tal las mujeres…

De todas, un par de ellas muy difíciles, una que me hizo mi amiga Mónica, si tenía ganas de volver a Ann Arbor. Y una pequeñita parte de mi quería, así, que supongo que es una buena señal de lo bien que estoy aquí, en el trabajo, con la gente y la experiencia... lo cual no es poco.

Y otra, la más difícil, creo que me la hizo mi amigo Javi, me dijo y después de lo que estas viviendo… Cádiz, ¿es para tanto?... .... ....

La verdad es que estaba bastante expectante ante mi vuelta a Cádiz. Al ser la primera vez que estaba tanto tiempo lejos de mis amigos y de la ciudad no sabía muy bien que me iba a encontrar… Hubo alguien (no recuerdo quien) que me comentó que podía sentirme algo decepcionado a la vuelta, después de tanto vivido, y experimentado en estos 9 meses… Algo así, como cuando ves una de esas series que te entusiasmaban de pequeño y te das cuenta que tampoco era para tanto…

Finalmente me alegra que no haya sido así.

Gracias a todos por estas vacaciones que realmente NO ESTAN PAGADAS…

jueves, 15 de julio de 2010

No todo es cachondeo...

En este post voy a ponerme serio (sólo será un minuto) y quiero poner el contrapunto a las últimas entradas del blog dejando constancia de lo siguiente...

A ver si vais a pensar, sobre todo los que no me conocen... incluso los que me conocen, que con eso de que soy de Cádiz, y nada más que escribo de viajes, y cachondeitos y parriba y pabajo, aqui no estoy trabajando, o a lo mejor trabajando poco...

Nada más lejos de la realidad, sólo que uno, 1º se lo toma con filosofía y 2º cuelga en el blog los momentos divertidos y no las interminables horas de microscopía, poyata (se llama a así a la mesa/encimera de laboratorio no penséis algo que no es), y ordenador...

He aqui la primera prueba de, esperemos, muchas...

http://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/20622167

Ya no estoy serio otra vez...

martes, 13 de julio de 2010

Esto es América (y II)

Lo primero que hicimos en Nashville fue meternos en un inmenso atasco debido a que en cuestión de minutos empezaban los fuegos artificiales para celebrar el mencionado 4 de Julio. Tras un movimiento rápido, terminamos aparcando en una zona verde no permitida y disfrutando de una larga y bonita sesión de fuegos artificiales cerca del río. El tiempo pasó rápido en aquel enclave, viendo los fuegos reflejarse en los rascacielos y en el rio, que se mostraba lleno de barquitas. Muy bonito. 


Tras una rápida y nada saludable cena, recorrimos la calle Broadway (¡¡mira mamá!!) dónde al igual que en Memphis estaba llena de locales, pero esta vez con grupos tocando Country.




En una de las ciudades más grandes del estado de Tennessee, al contrario que en Memphis, los bares estaban llenos de rubios y pelirrojos. La típica gente sureña de USA bailando country, algunas incluso con sus botitas de cowboy….


Posiblemente, muchos de los que leáis esto nunca vayáis a un sitio como Nashville a disfrutar de esto. Si te planteas viajar a EEUU seguro que por tiempo o dinero terminarás viajando a Nueva York, Miami, Chicago, San Francisco,Los Ángeles, o Las Vegas.

Posiblemente, verás las grandes avenidas, los enormes rascacielos, la gente corriendo de un lado a otro, el pop comercial invadiendo las radios, y la comida rápida colapsando los estómagos de los americanos que pueblan las grandes ciudades… Pero el interior de Estados Unidos (la mayoría de los americanos) y la América profunda no es así… y es un placer descubrirla. Pequeñas ciudades dispersas, perdidas en medio de la nada, donde da la impresión que muchos de sus habitantes nunca han salido ni saldrán ya no sólo de su país sino de su estado, y no le importa lo que pasa 3 horas más allá de su pueblo. Donde la gente vive trabajando el campo, cultivando, donde la música country y el rollito vaquero se mantiene a pesar de los años. Donde el color rubio, los ojos azules y la forma de hablar es signo de identidad de los americanos de la zona. Donde igual que otro sitio al sur del sur, la gente es más alegre, más cálida… Posiblemente hayais visto muchas películas y os podáis imaginar de lo que os hablo, pero ami me encantó vivirlo y no lo cambiaría por un viaje a Nueva York.


Finalmente nos acostamos a las 3 de la mañana después de disfrutar de dos jarras de cerveza, y bailando al ritmo de versiones que tocaba un grupo con una chica virtuosa del violín.


El lunes nos levantamos con la losa encima de que nos quedaban 8 horas y pico de camino para volver hasta Ann Arbor. Lo más lógico hubiera sido salir cuanto antes para llegar pronto y descansar. Lo más lógico… Pero eso no va con nosotros, así que ni cortos ni perezosos, nos alejamos 1 hora y media más de Ann Arbor hacia el sur de Nashville, para llegarnos a la destilería de Jack Daniel, lugar donde se produce todo el Whisky de la mencionada marca.


Sorprende ver como todo ocurre de una manera artesanal y casi familiar, y como en unos pocos metros cuadrados, producen, mantienen las barricas, embotellan, precintan y envían las botellas desde un minúsculo pueblo de Tennessee a todo el mundo,incluso para que mis amigos hicieran botellón en Cádiz. Impresionante. 

Este hombre tan singular y con mucho sentido del humor nos guió por toda la fabrica...


¡Ah, por cierto!... papá, te compré una botellita, sé que tendrás que hacer un esfuerzo“sobrehumano” para tomarte una copilla. Seguramente Tito Quique tampoco querrá probarlo, pero sé que haréis el esfuerzo de degustarlo. 

Y esta foto a la salida de la fábrica con las botellitas "single barrel".


Otra comida “light” en el pueblo de Lynchburg dio paso a la no-deseada vuelta, por lo bien que lo estábamos pasando y por lo eterno que se hacía el camino. Tras 6 horas de coche, paramos en Cincinnati. Otra ciudad que apuntar al mapa del viaje, y tras una rapidita cena, otras 4 horas hasta Ann Arbor.

Total, una grandísima paliza, pero muchos momentos inolvidables, muchas experiencias vividas y un viaje para el recuerdo, el cual sólo se puede disfrutar viviendo aquí y teniendo unos amigos que se apuntan a todo. Ya estamos pensando en el siguiente… ¿Dónde? ¿Cuándo? Ya veremos, y ya os contaré.

Un abrazo.

lunes, 12 de julio de 2010

Y cuando pasó yo estaba en Ann Arbor...

Las vueltas que da la vida. Recuerdo hace 4 años, en un bar de Cádiz viendo la final del mundial 2006 Italia - Francia con mis amigos: Inés, Dami y Maribel. Esta última tenía de visita una amiga italiana. Cuando Italia se alzó con el trofeo nos alegramos por ella, pero la verdad es que nos daba igual quien ganara y lo primero que pensé y recuerdo haber comentado con alguien es... "Vaya putada estar fuera de tu país y que se gane un mundial." 

Es de esas cosas que piensas y dices, y hoy te vuelven a la cabeza... 4 años después. Y aunque reconozco que me hubiera gustado estar allí en España, no creo que lo hubiera vivido de manera más intensa que aquí. Yo no hubiera estado en Madrid en la Plaza Colón, y a lo mejor ni hubiera salido a la calle en Cádiz... 

Si yo hubiera estado alli...
aunque algunos de mis amigos en Cádiz prefieren ver los partidos acompañados, yo reconozco que los partidos importantes como el de hoy, prefiero verlos y sufrirlos tranquilo y en mi casa. Si hoy hubiera estado en España seguramente lo habría visto con mi padre, cada uno en un sofá, y mi hermano sentado en la mesita junto a la tele completamente nervioso. Mi madre iría y vendría haciendo cualquier cosa que pudiera dar suerte. Mi tia Nena, habría llamado seguramente diciendo que había puesto fotos de los jugadores de Holanda en el congelador para que no jugaran bien. Mi tio Quique seguramente no sabría que hacer de los nervios...

Estando aquí...
no he podido quedarme en mi casa, y me fui a un bar con todos los españoles. Aquí todos hemos vivido el mundial intensamente. Leyendo los periódicos, viendo videos, siguiendo los partidos por internet...

Hace unas semanas, estando en Chicago con mi hermano me compre una camiseta de España (la que podéis ver en la foto). 



(Sí, veis bien, tengo un pulpito (que compró Carlos) en la mano y el chico que lleva la bandera grande se llama Chris y es de Alabama...)

Como os decía en el primer partido de España, contra Suiza, me fui al laboratorio con esa camiseta. Cuando acabó el partido no sabía ni donde meterme vestido de rojo... Menuda estafa.
Durante todo el mundial no me la he vuelta a poner del coraje y la frustración que es ponerse todo el día la camiseta de la única selección candidata al triunfo que había perdido. Y además porque mi hermano se empeñó en decir que la camiseta daba mala suerte. 

Las eliminatorias fueron pasando, y conforme iba avanzando el torneo hicimos de un bar típico de comida americana el "Buffalo Wild Wings" (hamburguesa, salsa barbacoa, alitas de pollo, etc.) nuestro centro de reuniones para los partidos. 

Hoy, quedamos dos horas antes, para coger mesa e intentar relajar los nervios, y yo, convencido de que ganariamos, me llevé la camiseta.



A pesar de que el 75% del bar apoyaba a Holanda, nosotros con banderas, camisetas y pulpo incluido nos hicimos notar. Es supergracioso ver a unos chinos mirarte y decirte que apoyan a Spain, o verte a americanos con la camiseta de Villa, Torres o Ramos... 

Como dicen algunos de mis amigos, el hecho de estar fuera hace que cualquier cosa de tu país la vivas con mucho más cariño y más intensidad si cabe. Ha sido bonito como la gente nos ha saludado y felicitado por las calles tras la finalización del encuentro. De hecho nos hemos paseado más de la cuenta para ello... 

Y finalmente, aunque se barajó la posibilidad, no terminamos bañándonos en ninguna fuente...



Ahora, son casi la 1 de la mañana y llevo como 3 horas leyendo todo lo que aparece en los periódicos para intentar no perderme nada de este día tan grande...

En fin, solo quise escribir esto para que no se me olvide nada de este 11 de julio del 2010 en el que España ganó su primer mundial y yo estaba en Ann Arbor. Ya veremos donde estoy pa'l segundo...

sábado, 10 de julio de 2010

Esto es América (I)

Hoy, con un poco más de tiempo, aprovecharé el blog para contaros mi primer 4 de Julio en USA…

El día que Nadal ganó su segundo Wimbledon y España lograba su histórico pase a la semifinal de una copa del mundo yo estaba con una camiseta de España en la casa de Elvis Presley. ¿Por qué?... Tendremos que remontarnos unos días atrás para contarlo…


(Está bien, prometo pelarme antes de llegar a España).

Aunque Patricia, Carlos, Esperanza y yo, sabíamos que teníamos un día de fiesta debido al 4 de Julio (Día de la Independencia), y teníamos lo que en España se llama un “PUENTE” y que aquí tanto echamos de menos, aún no habíamos decidido cuál sería el plan. Teníamos claro que debido a las visitas que hemos tenido recientemente o tendremos, no disponíamos de dinero para gastar en un gran viaje. Barajamos diferentes opciones y todas pasaban por alquilar un coche y hacer horas y horas a lo largo de las interminables carreteras de EEUU. Finalmente fueron más de 27 horas de coche, y más de 2000 millas recorridas.



Fijaros si estábamos pocos organizados que, en el momento de salir, sólo teníamos el coche alquilado y una noche de hotel al lado de un parque natural en el estado de Kentucky. Aunque lo llamábamos "ir a la aventura", el panorama estaba muy poco claro...


Como os contaba, nos esperaban horas y horas de coche, y el viernes comenzábamos saliendo más tarde de lo esperado. Dejamos atrás Ann Arbor, Toledo, Cincinnati, y terminamos parando a las 5 horas en Louisville (una de las ciudades más grande de Kentucky) para cenar y echar gasolina. Ya por el camino habíamos decidido que otra noche la haríamos en Memphis, que casi en ningún momento estuvo en el plan y que suponía hacer 3 horas y media más de coche para ir y otras tantas para volver. Aunque como decía Patricia una vez que nos metemos en el coche…. Y es verdad, no podéis imaginaos, a la hora de hacer kilómetros (o millas) como ayuda el hecho de que las conversaciones apasionantes nunca se acaben, que unas risas llevan a otras, y todo absolutamente todo, desde ver a un tío con un casco de moto pintado como si fuera una careta, a una chica que intenta adelantar a todo el mundo, o ir cambiando la música que sonaba en los años 40 hasta la que suena en la actualidad sean verdaderos motivos de diversión, aunque a pesar de todo, Carlos se duerma.

Nuestro trayecto acabó cerca de las 2 de la mañana en Cave city, pueblecito dormitorio en las proximidades del Parque Nacional de la Caverna del Mamut (Javi, te lo dedico). Resulta que el sistema de cuevas es el más grande del mundo. Durante dos horas nos trasladamos al mundo de Indiana Jones, recorriendo cuevas, pasadizos, escalones, columnas, historias de murciélagos, de primitivos que se refugiaban hace 4000 años o de los exploradores que con antorchas recorrían aquel sistema de cuevas hace ya más de 200 años… Apasionante.




Para recordar... un momento especial en el cual la guía del tour, pedía que apagáramos cámaras y móviles para luego ella apagar las luces de la cueva, dejando a todos sin poder diferenciar si teníamos los ojos abiertos o cerrados, y con una sensación de inquietud y recelo parecida a la que pudieron tener los primeros exploradores de la cueva, aún sabedores nosotros, de que aquello duraría poco tiempo y pronto volveríamos a nuestro mundo de internet y telefonía móvil. 


A eso de la 13,00 salíamos de la visita y nos quedaba sólo media hora para encontrar, en medio de Kentucky, el típico bar de deportes donde estuvieran poniendo el partido de España. Eran la 13,28 y sonaban los himnos nacionales de España y Paraguay y nosotros aún callejeábamos por un pueblo llamada Bowling Green buscando como locos alguna mínima señal de vida. Finalmente con algunas indicaciones, nos sentábamos en “Mariah's”, un local que había permanecido en el pueblo desde 1818 y en el cual sufrimos y disfrutamos del pase de nuestra selección. Nunca lo olvidaremos.


Tras esto, alguna fotito del pueblito, 


y algo más de 4 horas de coche para llegar a la ciudad del Rock, Memphis. 

Como os decía, no teníamos noche reservada, pero yo llevaba mi portátil y en ese momento, fue la primera vez que usamos un truco que nos ha servido durante los días restantes. Nos acercábamos a algún hotel de carretera y pillábamos la red de internet del propio hotel. De esta manera hemos consultado mapas, hecho reservas de hoteles,y por supuesto como buenos españoles, hemos leído el Marca. De esta forma terminamos llegando a un bar de carretera llamado Loretta Lynn's Kitchen, en el cual la camarera al saber que éramos de España nos hizo una foto para colgarla en su facebook y he aquí la prueba…

http://www.facebook.com/#!/photo.php?pid=227410&id=108044089219096 

(ey chicos no la habíais visto eh??)

Finalmente llegamos más tarde de las 8, y aunque lo hicimos cansadísimos, el ver la noche de Memphis y la vida que tenía la calle Beale Street, se nos cambio la cara, al menos a mí.


Decenas de bares, todos con música en directo. La calle a rebosar, miles de personas en la calle, y muchísimos músicos tocando para deleite del personal.



Decenas de bares, todos con música en directo. La calle a rebosar, miles de personas en la calle, y muchísimos músicos tocando para deleite del personal.


y nosotros que terminamos en un irlandés al aire libre, donde en cuestión de segundos decidí (casi sin consultar con mis amigos) lo que íbamos a beber…


Ese cubo estaba lleno de hielo y una especie de sangría la cual fuimos incapaces de acabar a pesar de poder llevárnosla por la calle. El juego con las cañitas nos alegró la noche…



Después de comer y pasear disfrutando del ambiente terminamos entrando en una discoteca de 3 plantas. La primera con música en directo, la segunda dedicada a la música negra, llena de negritos y negritas bailando y en la cual tras dar una vuelta, nos sentimos completamente fuera de lugar viendo como bailan, como se comportan, y donde nosotros éramos los únicos blanquitos. En la planta tercera, a pesar de no ser nuestro estilo preferido, si estuvimos más en nuestra salsa hasta altas horas de la madrugada. Al salir, la policía, la cual habíamos podido ver anteriormente como no tenía inconveniente en hacerse fotos con la gente, se mostraban simpáticos en todo momento e incluso entre unos y otros se hacían indicaciones para observar las mejores chicas de la calle... mediante un megáfono animaban a la gente al grito de: “Señoras y Señores ha llegado el momento de tomar una decisión, no esperen más, abandonen los bares y vuelvan a casa”. Genial.

Al día siguiente decidimos visitar la casa del Rey del Rock, Graceland. Es uno de esos sitios en los cuales no sabes muy bien que te vas a encontrar pero que nada más llegar ya te sientes impregnado de algo especial. Un aura, un algo que te hace sentir que Elvis fue muy muy especial. Como lo fue Michael Jackson, o como otros grandes mitos los cuales no sabemos explicar que tienen, o que los diferencia de los demás, para que generen esa atracción ya no solo por la música o por su baile sino por la persona, y atraiga a millones y millones de personas más allá del sexo, la raza, la edad, o la religión. La casa de Elvis es visitada cada año por cerca de 1 millón de personas y para quedarse en el hotel cercano y visitar Graceland el día del cumpleaños de Elvis hay que reservar con 8, sí, ocho años de antelación...




La verdad es que mereció mucho la pena. Pudimos visitar la mansión, recorriendo las habitaciones, los jardines, las salas de trofeos, los trajes, su colección de coches, sus dos aviones privados… Realmente increíble. Quizás estemos acostumbrado en Europa a visitar Castillos del medievo, palacetes de la realeza, mansiones de príncipes, pero... visitar la casa de un mito de este siglo es algo distinto...

Esta es "la habitación del Cádiz", donde Elvis veia la tele (con tres televisores la época)


Algunos de los pasillos de las salas de trofeos...



Uno de los coches, y el avión nombrado en honor a su hija...



Finalmente la tumba, y una imagen de como la gente se concentra alrededor... 
Todo esto, como podéis ver... también es América. Otra América distinta a Nueva York, a Miami, a Los Ángeles, o a Washington.... y no sabría decir si esta América, más desconocida para el turista europeo es la verdadera América. Al menos creo que sí la de la mayoría....



Tras esto, almorzamos en Memphis, y vuelta (3 horas y media) a Nashville, ciudad de la música Country.

Continuará....

Un abrazo.

martes, 6 de julio de 2010

Po' a ver si usted ha visto a alguien que sea más feliz que yo...

Yo tengo un reino envidiable
en esta ciudad chiquita
ay, leren, lelerenlerenda lere lelereleren,
soy el monarca absoluto
del país de la Tacita,
soy el monarca absoluto
del país de la Tacita.
¿La prueba?,
Esta corona de oro,
de oro y de fina plata,
esta corona de oro
de oro y de fina plata
aunque algunos envidiosos
van diciendo que es de lata,
aunque algunos envidiosos 
van diciendo que es de lata.
Pero yo tengo un castillo, chiquillo
rodeado de murallas, canalla,
con mil torres miradores
que son la envidia del Sol, trocotón.
Tengo la Caleta, babeta
donde el Sol está dormido, bandido
y no hay en el mundo entero
un paraíso mejor...
Si estoy majareta 
es por la gracia de Dios,
po' a ver si usted ha visto a alguien
que sea más feliz que yo...
Yo soy el menda lerenda de la bahía
el hijo predilecto de la alegría.

(Jesus Bienvenido)

Aunque a buen entendedor pocas palabras bastan... lo digo de otra manera...

DETROIT - MADRID 

Pronto... muy pronto...