Ann Arbor Today

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viernes, 12 de octubre de 2012

Un paseo por las nubes

Desde el principio de los tiempos el hombre ha alzado la vista al cielo buscando esperanza, respuestas, esperando señales, leyendo el pasado y adivinando el futuro, hablando con Dios o con sus antepasados, ha deseado las estrellas, rezado al sol y amado a la luna. Ha pedido deseos, suplicado y solicitado favores... Ha expresado dolor, ha pedido perdón y ha clamado justicia.


Y a mi desde pequeño me ha encantado levantar la cabeza y mirar al cielo y no sabría decir cuantos años tendría cuando lo hice por primera vez.


Siempre me han apasionado las nubes, los astros, las estrellas... Me entusiasman esos cielos con nubes incapaces de retener los rayos del sol. Como portadas de libros de religión que diría un amigo mio.



Y no sabría decir por qué, quizás sea porque vengo de una tierra en la que es difícil ver nubes.


Y posiblemente estaréis de acuerdo conmigo que un cuadro, una fotografía, o un paisaje evoca o transmite mucho más cuando refleja un tormenta, o un cielo en el que empieza a salir el sol tras esta. Píntale unas nubes, le dije a mi padre alguna vez mientra pintaba en un cuadro unas torres de Cádiz sobre un cielo completamente azul.

Y si viajo en avión, y me toca ventanilla, puedo pasarme horas viéndolas desde arriba por la diminuta ventana


al igual que me puedo pasar horas esperándolas sentado en la playa.



Por supuesto, si voy por la calle y tengo ante mi un cielo salpicado de nubes a menudo juego a buscarles parecidos.


Cuando alguien se va lejos de su país suele decir, y seguro que lo habéis oído en Españoles/Andaluces por el mundo, que el cielo es diferente. Y aquí en Michigan lo es.



Recuerdo cuando hice el camino de Santiago quedarme ensimismado viendo el cielo de Galicia. Vaya cielo, vaya nubes... El cielo de Michigan me recuerda a ese cielo. ¿Por qué? No se explicarlo, creo que al ser las extensiones más amplias, el paisaje más verde y a la vez los edificios más bajos eres capaz de ver más cielo. Y por otro lado creo que el mar y la bruma hace que el cielo de Cádiz tenga otro color...



Llevo 3 años mirando al cielo de Michigan y viendo preciosas nubes. Grises, blancas y rojas... Nubes de lluvia y nubes pasajeras, nubes que se las lleva el viento...




Nubarrones negros y oscuros que desatan tormentas de verano. Nubes blancas juguetonas.... Pero nubes que decidirán cuando tu día será gris, cuando podrás ver el sol, o cuando un aguacero arrastrará la suciedad...  Y eso sin dejar de ser simplemente nubes. Y será que en un cielo azul o en uno estrellado tienes que estar pendiente del sol y las estrellas para ver la vida pasar. Pero cuando ves volar las nubes sobre tu cabeza, es cuando realmente ves que el tiempo vuela...


Cada vez que subo a las nubes mi vida cambia, salto entre dos vidas, entre dos mundos. Horas y horas de paseo por las nubes para pensar que dejas atrás y que te espera. 
Que quieres y que querrás... 
Quien te quiere y quien te quiso... Y quien te querrá... 
Si te echaron o te echarán de menos tanto como tu lo hiciste. 
Pensando que llevas en el equipaje y que te dejas... 
Que llevas en la seguridad del equipaje de mano y que podría perderse en la cinta transportadora... 
Una cápsula del tiempo y el espacio entre las nubes... 

Un amigo decía que deberían poner una cámara de descompresión en las Azores para adaptarte...

Un paseo por las nubes para recordar de dónde vienes y ver quien eres, para dejar unos amigos y reencontrarse con otros, para dejar una familia y encontrarte con otra.

Y no se trata de elegir, ni querer a unos más que otros, ni mucho menos... todo lo contrario. Ojalá me pusieran a mi una cámara de "compresión" porque cada vez que llego o vengo, tengo en cada sitio una familia y unos amigos dispuestos a seguir formando parte de mi vida pasen los meses que pasen.

Gracias a los de aquí (o allí) por las despedidas y los recibimientos, sin vosotros la vida annarboriense no sería igual....
y gracias a los de allí (o aquí) por hacerme uno (dos o tres) huecos para pasar un ratito conmigo. Aún sigo sintiéndome una "gran" persona y "superquerido" cuando estoy a vuestro ladito.      


Gracias. 


jueves, 4 de octubre de 2012

Mis rincones... de Cádiz

Estos son algunos de mis rincones favoritos, si no le gustan, tengo otros...



  










  









    





    







Un abrazo a todos...

miércoles, 26 de septiembre de 2012

Un sin sentido



El día de mi cumpleaños (3 de Junio) me encontraba en Canadá disfrutando del fin de semana junto a mi hermano y mi amigo Germán.



A eso de las 15.30 estábamos en la entrada del gran centro comercial situado en pleno corazón de Toronto decidiendo si quedarnos de compras, si comer por allí o si irnos a otro sitio.


Y es posible que fuera una de esas decisiones que tomas por inercia, sin saber muy bien por que una opción es mejor que otra, pero como no tienes preferencia, cualquiera es válida. Así que tras aprovechar para ir al cuarto de baño que estaba justo en el pasillo próximo a la entrada y beber un poco de agua en una de esas fuentes que proporcionan agua fresquita, los tres nos quedamos mirando los infinitos pasillos del centro comercial y decidimos que mejor irnos a otro sitio a comer, descansar un poco y luego irnos a por una cerveza a la conocida zona de la antigua destilería.


Así que terminamos comiendo en Chinatown en el sitio que más confianza nos inspiró, a pesar de mostrar en su escaparate "el típico" calamar naranja (?).


Descansamos un rato en el hotel y ya a media tarde degustamos una cerveza en un ambiente relajado y charlando en la mencionada zona. 


Al terminar, cogimos el bus para continuar la marcha en la zona de bares. Una vez ya montados en el bus, y unas 5 horas después, volvimos a pasar por la puerta del centro comercial donde se agolpaban periodistas, furgonetas de medios de comunicación y mucha policía. Yo pensé, mira habrá algún famoso o estarán estrenando algo... Ingenuo de mi.

La situación, como nos enteraríamos al llegar al hotel, era que un individuo se había puesto a pegar tiros menos de dos horas después de que abandonáramos el lugar. Tras enterarte, te queda una sensación de irrealidad, que creo no llegas a asimilar del todo. ¿Tiros? ¿Muertos? ¿Eso no es cosa del cine? Te pones en la situación, ya no de haber muerto, o haber sido herido, sino de haberlo visto, o haber sido uno de los que corría escapando de las balas... y te da escalofríos.

Días después de aquello en un cine en Colorado, Denver, otro loco volvió a liarla (parda). Y el destino quiso que una chica que estuvo en el centro comercial de Toronto muriera esta vez en Colorado. Increíble su mala suerte. A lo largo y ancho del país se dieron situaciones rocambolescas, como personas que acusaban a otras personas de sospechosas, otros que intentaron repetir la barbarie "inspirados" por el primero, algunos que querían aprovechar la situación para cargarse al jefe... Menuda panda de locos.

Mis amigos y yo, no por ser valientes ni insensatos, sino como otros millones de espectadores en el mundo, dos días después fuimos al cine. Sí, a ver Batman. Después de lo del asesino de Denver, nos encontramos un cine con policías paseando por el hall que da acceso a las salas y personas con caras de circunstancias vigilando todos y cada uno de los movimientos de los demás. El nerviosismo se incrementó cuando haciendo cola para entrar en la sala la luz parpadeó y se fue por unas milésimas de segundos. Rumores y caras de circunstancia. Nosotros, que éramos ocho amigos en el cine, todos al final de la película reconocíamos haber estado pendiente de la gente, de quien se levantaba, de quien hacía un gesto raro. Todos de una u otra forma, pensamos donde nos podríamos esconder, o agachar... Incluso alguno pensó en utilizar al colega de al lado como escudo si pasaba algo. Muy normal. Por otro lado, yo pensaba, si ya estuve en Toronto, o si ya ha pasado en Denver, no va a pasar aquí... Pero claro, supongo que eso pensó la chica que estuvo en ambos sitios.

Y aunque uno fue en Canadá y otro en USA, y políticas aparte, creo que lo que es de sentido común es que los locos no deberían tener armas. Y en este país hay mucho loco y las armas son fáciles de conseguir y de comprar. De hecho, creo que se ha demostrado que la "criaturita" de Denver compró su munición por internet como el que compra unas flores, pide una pizza, o compra en ebay. No entraré en un debate. Pero es extraño que tras el tiroteo del cine hayan aumentado la venta de armas. Supongo que no es mi cultura, no he crecido con ello y quizás no pueda llegar a entenderlo. Cuando alguien roba a otro, y lo mata, la explicación o lo que podemos llegar a entender es que estaba robando y la situación se complicó, pero cuando el "tipo" en cuestión aparece vestido de Joker, y no tenemos explicación para un personaje que asesina a 14 personas sin motivo, da mucho miedo.

Hace unos años tuve la oportunidad de disparar un arma (en un club de tiro, no os asustéis). Una experiencia excitante no lo voy a negar.


Es increíble tener en las manos algo tan poderoso. Algo que produce tal estruendo que te tienes que proteger los oídos y con tanta potencia que al día siguiente te duelen los hombros de aguantar el retroceso producido al disparar.


Te manchas de pólvora los dedos, la camiseta...


Y da vértigo y mucho respeto pensar que llevas algo en la mano con lo cual puedes matar.


Un tipo como yo, y sin mis gafas, con el pulso para robar panderetas y en mi primera vez con un arma, me di cuenta que soy realmente bueno disparando en la vida real. De hecho los chicos con los que fui me preguntaron si había disparado antes... Sí, con el ratón del ordenador en los videojuegos les dije...

Aquí una muestra de mis primeros disparos...



Volviendo a los locos, al final de todo, es más que posible que todos terminen culpando a las familias desestructuradas, a la pobre infancia del chico... o a los juegos de rol, a los videojuegos, al cine violento, a los juegos bélicos...  Yo he escuchado historias de mis mayores (que joven me siento) jugando a indios con flechas, subiendo a los árboles, peleando con espadas...Y posiblemente sean miles o millones los "muñecos" que he matado con el ratón de mi ordenador, o con el mando de la consola en un videojuego, y si yo puedo disparar así, estoy seguro de que cualquiera puede hacerlo. Gracias a Dios, nadie que conozca a mi alrededor ha empuñado un arma para disparar, lo cual me hace pensar que la violencia solo se expresa cuando los límites no están claros, la cordura no es suficiente y el amor o el cariño han desaparecido...

Da miedo pensar que un tipo cualquiera y sin las conexiones cerebrales necesarias, en este país puede hacer algo como esto tan fácilmente. Y lo que realmente me estremece es que la solución a todo esto sea que otro tipo cualquiera (como yo) le tenga que disparar antes para salvar mi vida.