Ann Arbor Today

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martes, 3 de marzo de 2015

El milagro de los panes y los peces

Ahora que estamos en cuaresma os voy a hablar de algo "sagrado".
Cada dos o tres meses me ocurre un milagro. 


Como por arte divino  y por la gracia de Dios y todos los santos una caja se materializa en la puerta de mi apartamento. Y no es una caja cualquiera...


Es una caja llena de productos de casa, de mi tierra, pero sobretodo es una caja llena de cariño. 

Una caja que tiene un valor incalculable, mucho más del material. 
Una caja llenita de 
"come bien",  
de "cuídate", 
de "nos acordamos de ti", 
de "te echamos de menos"...


Una caja que mi madre y mi hermano preparan y llenan concienzudamente.  A la que dedican su tiempo pensando con que llenarla. 


Una caja de "ponle turrón que llega la Navidad y no te olvides de las hojaldrinas que le encantan"...



"Ponle huesitos de santos, que llega Noviembre",


"Mándale protector solar que seguro que llega el verano y no se lo compra"... 
(así son las madres)


"Mándale unas bolsitas de tinta de calamar que allí no hay y le gusta mucho hacerse "arroz negro"...


Son cajas que nunca abro a la ligera. 
Estas cajas se abren siguiendo un protocolo. 
Primero con cuidado, por un lado y sin mirar meto la mano, y voy sacando poco a poco cada producto. Recreándome y regocijándome de cada uno de los manjares que voy descubriendo. Celebrando y haciendo una fiesta a cada delicatessen como si fuera el maná enviado de los dioses o el mismísimo día de los Reyes Magos.



Y mucho he tardado yo en escribirle un post a esto y no tengo perdón.
Por que los que me tratáis a diario sabéis que no pasa una caja de mi madre sin que os mande fotos.... 
Primero, por la alegría que da recibir viandas españolas cuando estas tan lejos y segundo, por joder y dar un poco de envidia, que somos españoles, no nos vamos a engañar.

Y si hay un protocolo para abrir la caja también tengo un patrón para degustarlas. 
Especialmente con las latas y los picos. Los almaceno como si tuviera el síndrome de Diógenes.
Los acumulo y guardo con recelo como el gollum hace con el anillo o Harry Potter con la varita...

Eso es así.
Simple.
No quieres comértelos porque se gastan. 
Se gastan y no hay más. Así de claro. 

Y cuando tu madre te dice que te va mandar otra caja, ahí es el momento de comérselo todo como un "condenao"...
Los que estéis fuera me entenderéis, o a lo mejor no y tenéis otro patrón. Conozco gente que el día que lo recibe, es el día que se da el atracón. Como si se lo fueran a robar.
Los que estáis allí pensareis y con razón que seguro que aquí se puede conseguir jamón serrano, melva, pulpo, almejas o zamburiñas. Y sí, es cierto, pero es infinitamente más caro, y el hecho de recibirlo de casa y de una madre no tiene precio... Y por supuesto no sabe tan bien.

Y posiblemente os esté haciendo gracia esto que os cuento, y posiblemente os penséis que es una broma, 
pero ¡ay amigos! 
A vosotros os querría yo ver sin una lata de atún de Barbate o de melva canutera con la que poder acompañar un tomatito, o sin una lata de pulpo o de gula de vez en cuando... 
Y no tienen que ser cosas caras o exquisiteces, no os equivoquéis, sólo pensar simplemente en una tapita de queso o una ensaladilla SIN picos. "¡Ome por favó!" Eso como va "a sé".

Gracias Mamá por cada caja que durante estos cinco años has estado mandando y ¡¡que sean muchas más!!. Ya sabes la fiesta que le hago a cada una de ellas.
Te quiero muuuuuusho...

PD: Antes de despedirme, animo efusivamente a cualquier personas que no sea mi madre y quiera ganarse un post como este en mi blog a mandar una de estas cajitas a mi dirección postal. Desde el momento en que la reciba prometo tratarla como a una madre.

Besos y abrazos para todos.

domingo, 19 de octubre de 2014

El Efecto Mariposa

Al ver hoy el Diario de Cádiz me ha venido un recuerdo a la memoria. De esos que te vienen a la cabeza como un flash después de años y años...

Diría que era el año 97, aunque puede que la memoria me falle. Estaba con mis amigos (los de siempre) de camping en la Cala del Aceite en Roche, cerca de Conil de la frontera en Cádiz. Tras la cena, todos sentandos en corro y con unos cubatitas de por medio, empezamos a jugar a contestar preguntas sobre nosotros mismos y nuestro futuro. A la pregunta de cual de tus amigos crees que saldrá en los periódicos algún día, mis amigos respondieron que yo. Cuando les pregunte por qué, no supieron contestar. No se que verían o vieron en mi pero la respuesta fue bastante unánime. Tampoco supieron especificar en que sección, lo cual me dejaba la ligera duda de si era algo bueno o malo... Por aquella época, apenas primero de carrera, ninguno sabíamos que sería de nuestra vida ni a que nos terminaríamos dedicando, pero parece que acertaron y hoy me estreno en el Diario de mi ciudad. Orgulloso y feliz, aquí os dejo la entrevista y espero que os guste.

Aquí el link... Entrevista Diario de Cádiz

Y aquí el texto (con foto a color incluida, como los tíos importantes)...

"Fuera podemos trabajar en lo que nos hemos formado y nos gusta"

BEATRIZ ESTÉVEZ CÁDIZ | ACTUALIZADO 19.10.2014 - 01:00
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Manuel Blandino, en una imagen tomada esta semana en el edificio de la Universidad de Michigan donde trabaja.
Un plan de retorno de los investigadores andaluces más talentosos que se encuentran en el extranjero. Ésta es una iniciativa que la presidenta de la Junta de Andalucía, Susana Díaz, anunció hace unas semanas con la intención, según dijo, de ponerla en marcha ya en este curso académico 2014/15. Este plan de retorno del talento contará con incentivos para la contratación de andaluces que se encuentran fuera realizando tareas de I+D+i, y asimismo se establecerán fórmulas sociales complementarias que faciliten el regreso a la comunidad de "nuestros jóvenes más brillantes" con "todas las garantías", garantizó la presidenta. 

La medida es aplaudida por Manuel Blandino, un gaditano de 36 años que desde hace cinco reside en Estados Unidos, en la ciudad de Ann Arbor del estado de Michigan, donde trabaja para su Universidad, concretamente, como research investigator para un laboratorio especializado en Diabetes y Metabolismo que dirige el profesor Ernesto Bernal. "Todo lo que se haga por la investigación y por los investigadores andaluces con talento me parece genial", lanza el científico, que expone su caso: "Yo me formé en la Universidad de Sevilla, primero estudié la licenciatura de Biología y luego la de Bioquímica. Tras terminar las carreras, en 2003, me puse a buscar trabajo, primero eché curriculum por Cádiz, luego por Andalucía, luego por España... y nada. Unos meses después conseguí una beca de la Unidad de Investigación del Hospital Universitario Puerta del Mar, en el Laboratorio de Carmen Segundo y Manuel Aguilar, para realizar la tesis doctoral. Y posteriormente obtuve una beca de excelencia con un proyecto concedido por la Junta de Andalucía. Ahora, tras todo ese dinero invertido, estoy dedicando mi trabajo, mi esfuerzo y mis investigaciones a la Universidad de Michigan". "Pensando en España, es una pena", lamenta. 

El gaditano celebra que la Administración andaluza haya ideado un plan para recuperar a jóvenes talentos. No obstante, hace una advertencia: "Si este plan de retorno de investigadores va a suponer un sueldo bajo y un proyecto de investigación por tan sólo dos años garantizados, como hicieron con anterioridad, no conseguirán que los mejores investigadores andaluces regresen". 

Blandino comenta que él emigró a Estados Unidos con la idea de permanecer "dos o tres años", pero la semana que viene sumará cinco y acaba de renovar el visado por tres años más. "Claro que me gustaría volver a Cádiz, pero el problema radica en las condiciones, que no son las mismas... El tema económico importa, porque los investigadores también queremos formar una familia y tener estabilidad. Sin embargo, diría que más importante que el dinero son las condiciones y los medios de los que dispones para realizar tu trabajo". 

Aunque el salario medio de un investigador puede variar mucho en Estados Unidos, el gaditano estima que el sueldo de un investigador postdoctoral ronda (cambiando de dólares a euros) los 32.000 euros brutos al año. Y en España, por lo que conoce, se ofrecen unos 22.000. "Y si ya hablamos de un investigador joven, como yo, las diferencias entre los dos países aumentan un poco más". 

Fue en 2009 cuando el científico gaditano se planteó hacer las maletas, y a finales de año envió currículum a seis laboratorios españoles y europeos, "pero no hubo respuesta o no había dinero". "La investigación en España -agrega- ya pintaba mal. No había ni hay muchas plazas para hacer un trabajo postdoctoral, y las condiciones eran y son, a veces, lamentables. Además, si realmente te gusta la investigación y quieres seguir formándote, creo que hay que conocer otros laboratorios y otra forma de trabajar. Esta experiencia forma parte de la propia formación, y en estos tiempos es obligatorio". 

Es por ello que se animó a llamar a la puerta de laboratorios estadounidenses, de seis en concreto, y le invitaron a entrar en tres de ellos. "Tras visitar dos de los tres, decidí quedarme en el laboratorio de Ernesto Bernal, en la Universidad de Michigan. Esta institución académica es una de las mejores del mundo, y tanto la ciudad como la Universidad y el grupo de investigación me ofrecen lo que andaba buscando". 

Reconoce Blandino que no tenía un nivel alto de inglés, "pero una vez fuera mejoras a marchas forzadas con el idioma y con todo", sonríe. 

El biólogo y bioquímico se siente realizado con su trabajo. Actualmente, el grupo de especialistas al que pertenece está investigando cómo las células que producen la insulina se ven afectadas por diferentes nutrientes y en diferentes estados, como el embarazo o dietas ricas en grasa o bajas en proteínas. El equipo del profesor Bernal está trabajando mayoritariamente con modelos animales y, puntualmente, con muestras humanas. 

Con Blandino trabaja otra joven gaditana que también pasó por la Unidad de Investigación del Hospital Puerta del Mar, y en Ann Arbor residen otros diez españoles -procedentes de Murcia, Castellón, Sevilla, Valladolid, Madrid y Barcelona- que emigraron en busca de un futuro profesional. "No somos aventureros. Nos vamos de España porque fuera nos dan la oportunidad de trabajar en lo que nos hemos formado y nos gusta, y con unos medios competitivos y en una condiciones decentes". "No nos hemos ido del país por ser aventureros", reitera. 

El joven asegura que en Estados Unidos "valoran mucho" a los investigadores españoles, "porque llegamos bien formados y somos trabajadores entusiastas". "Pero la visión que tienen de España como país investigador -añade- no es positiva debido a las constantes noticias que llegan sobre la crisis, los recortes, el paro...".








Ojalá tenga la suerte y el honor de salir muchas veces más y toquemos madera para que siga siendo en la sección de Ciencia, de Cádiz o Internacional... pero nunca en la de Prensa Rosa.

Gracias Beatriz Estévez por la oportunidad. Le has dado a mi madre un nuevo cuadro que colgar en mi casa. Ya sabes que si me haces famoso y Susana Díaz me lleva de vuelta habrá invitación.

Soy un amante de ese concepto de la Teoría del Caos llamado el Efecto Mariposa, el cual dice que "El simple aleteo de una mariposa en Hong Kong puede desatar una tormenta en Nueva York". He aquí un claro y vivo ejemplo, en Lisboa, la ciudad de la luz, un día de lluvia hace que dos personas charlen bajo un sólo paraguas y yo, en Michigan, termino en las páginas del Diario de Cádiz... Fascinante. 

Un abrazo a todos.


martes, 30 de septiembre de 2014

El teletransporte merece la pena

Está claro que es caro y cansa tela... Pero el teletransporte es un invento que merece mucho la pena.

Allá por el 2011 (Cadiz una de cal y una de arena) escribía sobre lo bonito (y agradecido) que sería poder bilocarse o teletransportarse a Cádiz y disfrutar de los tuyos y de lo tuyo aunque sólo fuera por un ratito, en esos días en los que te invade la morriña, la nostalgia, o mejor dicho, lo que mi amiga portuguesa Alexandra llama "saudade". Era cuestión de tiempo que surgiera la ocasión o el momento de tener que hacerlo. Y tres años después aquí estoy.

El teletransporte, en principio, me costó un pico; cuatro compañías aéreas, ocho vuelos, seis ciudades, tres países... Después a la vuelta vinieron los aviones estropeados, el overbooking, los retrasos de un día y esperemos afortunadamente (y nunca mejor dicho) la cuantiosa indemnización...
Para resumir, una teletransportación de 5 días incluyendo el tiempo de los viajes (cerca de 40 horas en total)... Una paliza.

Y sí, fui a España para una boda y me volví.
Cuando lo contaba, la gente movía los ojos al cielo, exclamaba, suspiraba, fruncía el entrecejo y soltaba alguna expresión similar a "tu estas loco", "tu estas colgado" o "tu eres un flipao". Pues sí, de locos...
También me dijeron: "Muy buenos amigos tienen que ser...". Y sí, no hay duda, lo son.

Y ya me hubiera gustado y me gustaría hacer esto más a menudo, pero como a la mayoría de los mortales, ni mi economía, ni mi trabajo me lo permiten. Ya me perdí unas cuantas bodas estando aquí (la de Kiko y Ana, la de Anita, la de Laura y Carlos, la de Patricia y Fran, la de mi "hermana" Chari... y me perderé alguna más en los próximos meses, como la de Ángel y Laura), y me perdí algunos buenos y malos momentos en los que ojalá hubiera podido estar más cerca para vivirlos con la gente que quiero... momentos en los cuales mis amigos o familia necesitaban un abrazo o ánimos y yo no podía dárselos. O igualmente cuando yo los necesité.

En esta ocasión todo coincidió para bien, podía pedir unos días, tenía un dinero ahorrado y obviamente se casaban dos de mis mejores amigos, Tita y Abel. Y por ellos se teletransporta uno donde haga falta.

¿Qué más podría decir? A ella, la conozco desde que era un niño. Toda una vida.



Después de mi familia, y junto con Mariajo, puedo decir abiertamente que es una de las persona que más me ha influido y más me enseñó cuando era un crío. Crecí con ella en muchísimos aspectos y si casi 30 años después la sigo teniendo cerca y la quiero con locura es por que cualquiera querría tener a su lado a alguien que desprende tanta alegría.



A él, lo conozco desde hace 10 años. Con él se puede estar hablando de cualquier cosa, con una humildad y una cercanía que te hacen sentir bien desde el principio. Todo los momentos que recuerdo junto a él son riendo, pasándolo bien, disfrutando y al fin y al cabo repartiendo felicidad. Con él, el tiempo pasa rápido, y hablar así de alguien tras 10 años, sólo puede ocurrir si es alguien que merece mucho la pena.  
Y si son una maravilla por separado creo que llegan a ser mucho más grandes juntos. 


(Aquí viendo un video de ellos... Sí, lloramos todos...)

Son unas de esas parejas que cuánto más tiempo pasan juntos más felices se les ve. El uno con el otro y el otro con el uno, o más como uno solo... Envidia sana total. 


Y yo, pues disfruté del día, su día, a lo grande... ¿Qué iba a hacer si no?


Me reí con mis amigos, comí, bebí, y viví cada segundo como un regalo de los dioses... Algo irrepetible. 



Desde que lo decidí sabía que no me arrepentiría de hacerlo y sí que lo haría de no hacerlo. Haber estado en Ann Arbor viendo fotos y recibiendo mensajes de todos mis amigos y yo aquí... uffff no habría podido soportarlo (o seguramente sí pero con un mosqueo importante)...


En fin, que mereció la pena. Ya lo creo. Una auténtica gozada... 

Además el teletransporte también tiene más ventajas. Por que a veces a uno se le olvida entre tanta Universidad y tanta ciencia, tanto trabajo y tanta vida lejos de tus raíces de quién eres y de que es lo que realmente importa en la vida. Y estar con mis amigos y con mi familia por unas horas no tiene precio ni merece escatimar esfuerzos. Y además, te pone en tu sitio rápidamente.


Y si de propina te llevas un bañito en la playa o un atardecer gaditano-playero a finales de Septiembre, cuando aquí las mínimas empiezan a rondar los 5 grados, no hay dólares en el mundo para pagarlo.




21.06 pm del martes 30 de Septiembre. Más cansado y más pobre pero tremendamente más feliz acabo de llegar a Ann Arbor de vuelta... Sarna con gusto no pica, que dice el refrán. Ojalá el teletransporte baje de precio y reduzca los tiempos en el futuro. No tengo dudas de que un servidor sería una persona muchísimo más sonriente. Por ahora, salta a la vista que la sonrisa aún me durará unos días...
Nos vemos en Navidad, familia. Ya estoy contando los días... 80, 79, 78...
Un abrazo.

sábado, 14 de junio de 2014

El cielo de Cádiz

Una vez leí que los ladrones y carteristas de Nueva York identificaban a los turistas porque normalmente iban mirando los rascacielos, como si a veces no lleváramos ya suficiente pinta de extranjeros. Y es que los neoyorquinos, con el tiempo, dejaron de levantar la cabeza para mirar el cielo.

Uno de los comentarios más repetidos entre los españoles que salimos fuera de nuestra tierra es: El cielo aquí es diferente.

Y con estas dos premisas me he paseado por Cádiz, con la cabeza mirando a las alturas y sintiéndome un turista en mi tierra. Primero, para descubrir de nuevo el cielo de mi ciudad y segundo para buscar las diferencias con los "otros" cielos.

He llegado a dos conclusiones.
La primera, todo depende de los ojos con los que lo mires. Y en mi caso en concreto además, podría depender de lo limpia que tenga las gafas ese día. Estoy seguro de que puedes encontrar los cielos más impresionantes vayas donde vayas, pero quizás la diferencia esté en tu estado de ánimo. Si te acompaña una sonrisa en la cara todo tiene otro color, otra tonalidad, y la belleza aparece justo delante de ti. Y mucho más importante y sobre todo, con quien lo estés compartiendo. Y no te hace falta ni siquiera que esa persona esté sentada junto a ti, basta con que pienses en quien querrías que lo estuviera viendo y compartirlo mentalmente con ellos.

Gafas limpias, ojos bien abiertos, sonrisa y alguien a quien descubrirles tus secretos y la magia ocurre.


La segunda conclusión, es que si el cielo es el mismo, y tu eres el que le das color, posiblemente la diferencia la pone lo que esta bajo el cielo. Me preguntaba si es lo mismo ver el cielo azul entre decenas de árboles, entre rascacielos, o entre las antiguas callejuelas, torres y miradores de mi ciudad. Realmente no es lo mismo. La percepción cambia. Es imposible que veas el cielo de la misma manera... 

Muchas veces es difícil explicarse, y creo que lo mejor es que lo veáis y me contéis... Y si tenéis un día de esos tontos y os dejáis perder durante estos 5 minutos y pico, lo mismo hasta os cambia el ánimo después de este paseo juntos. ¡Qué lo disfrutéis!



¿Cuántas veces habéis ido a los museos, torres o sitios turísticos de otras ciudades y cuánto hace que no lo hacéis a escasos metros de casa?
¿Cuánto hace que no miráis el cielo de vuestra ciudad?

Un abrazo.

Pd: Y con los años, me doy cuenta de que cuanto más lejos estoy de mi tierra y de mi cielo, más grande se me dibuja la sonrisa cuando la recuerdo. Las raíces son las raíces... 



domingo, 23 de marzo de 2014

Viajeros del Sur - Nashville (2/3)

Aunque lo tenía escrito por motivos logísticos no lo pude subir a tiempo.... Pero aquí lo tenéis.

Dia 2.

Nos hemos despertado a las 7 de la mañana para ducharnos, vestirnos, desayunar de gratis unos cuantos bagels, pan y zumitos y a las 9 poder estar en marcha.

Tengo que decir que Indianápolis mola bastante. Capital de Indiana y con cerca de 900.000 habitantes, parece, además de limpia y ordenada,  una ciudad con un buen montón de lugares con encanto.

Empezamos nuestro día haciendo una paradita en el famoso circuito de Indianápolis.



Luego, paramos en el museo de Arte de la ciudad. 


Sólo por darnos un poquito de amor. 


¿Lo Ve? ¿o no Lo Ve?


De ahí al centro de la ciudad. 


El monumento a la caídos durante la guerra y la zona donde se ubica es majestuoso. Una pena que el día estuviera tan tan nublado y con estos tonos tan invernales. Con otra luz y en primavera seguro que habría resultado aún más atractivo.  




Aquí los artistas del viaje, posando para la portada del nuevo álbum.



La Catedral es uno de los mayores edificios masónicos, y ha sido descrito como uno de los mejores ejemplos de arquitectura neogótica en los Estados Unidos. 



Con este encuadre reconozco que me salí... Qué mala leche... 


Continuamos nuestro paseo hasta el Monumento círculo,


con el monumento a los Soldados y Marineros, símbolo de la ciudad. 





Esta mezcla arquitectónica de iglesias y rascacielos siempre me llama la atención... 


Y como capital del Estado de Indiana, su capitolio...



Terminamos llegando a la zona de White River Park. Un espacio abierto al río, con varios museos, un bonito parque y un paseo exquisito de recorrer...






Y de aquí, continuamos nuestro camino...


hasta el Canal Central. 


Este paseo es una auténtica delicia. Coronado por diversos puentes, tranquilo, agradable de caminar, para perderse y dejar pasar el tiempo, con curiosos murales que nos hicieron disfrutar de una cosa tan simple y tan escasa en este país como pasear.






Hasta los gansos disfrutaban del lugar...


Antes de irnos, por cuestiones fisiológicas entramos todos en la biblioteca de la ciudad. Y fue una suerte porque es realmente interesante de ver.  



Siendo las 12.30 del mediodía, íbamos según lo previsto. Y aún nos quedaba un largo día por delante. La próxima parada estaba por decidir. Aunque antes, debíamos parar para comer. Esta vez en plan "gitanos" total. A pie de carretera, comida "basurilla" y a disfrutar de los 20 grados y el sol que no catábamos desde hacía más de cinco meses... 


Y tras hablar del próximo destino, al final, SÍ, parada en Cádiz (Kentucky). 


¿Cómo? ¿Otro Cádiz? ¿Otro? Síiiiiii... Este mucho mayor, 2000 habitantes. Pero cuántos Cádiz hay allí, os preguntaréis. Pues todavía me queda alguno más por recorrer... ya tendréis noticias de ello. ¡¡Prometo ir!!


Estaba una hora fuera de nuestro recorrido, pero el ver cada detalle te saca una sonrisa, y eso no está pagado. 




También tienen varias iglesias,


También tienen un Diario de Cádiz...


¿Será esto un traje de piconero de aquí?


También tiene un centro histórico con parking...


La fiesta del lugar es el Festival del Jamón, por eso las desiertas calles están decoradas con cerdos pintados... Ya lo sé, la gente de Cádiz esta fatal.


Como os decía, multitud de letreros y señales del "Cádiz" kentucky por todos lados... y múltiples sonrisas...







Hasta una guía para foráneos para aprender a pronunciar "C A D I Z"... 







Esta camiseta cayó... Anda que no voy a vacilar yo nada con la camiseta de Cádiz Kentucky por el mundo... El sheriff... The place to be! ¡¡Qué grandes hay que ser!!


En este Cádiz no es tan difícil comprarse una casa en plena calle central por lo visto....



Y tras disfrutar por segundo día de estar en Cádiz (dos Cádiz en dos días ha sido demasiado intenso), camino a Nashville,




 ciudad del country y rubias de ojos claros con minifaldas y en botitas de cowboys... 
¡¡¡Yuhuuuuuuuuuu!!!

Tras registrarnos en el hotel, descansar un poco, y yo utilizar el tiempo más que nada para seguir escribiendo este blog, salimos hacia el centro de Nashville. Como la última vez que estuve, IMPRESIONANTE. Las calles llenas a rebosar. Muchísima diversión flotando en el ambiente. Una diversión mucho más sana que en Miami y en Las Vegas. Una gente realmente amable y divertida, será porque la gente del sur es diferente, será porque a mi me lo parece... 

A diferencia de Ann Arbor, donde la población india y china representan un alto porcentaje de la ciudad, aquí todo el mundo es “blanquito”. Algo que nos llama poderosamente la atención. Y lo “peor” de todo es que esta llenísimo de un prototipo de mujer que me vuelve loco: Rubia, ojos claros y grandes (como dos “swimming pool” que diría mi hermano), caras de muñeca y con unas buenas cachas. Como dice mi amigo German aquí llegaron los alemanes o los nórdicos y no se mezclaron ni un poquico. Ya, lo sé. Será el prototipo de todos los tíos pensaréis, el caso es que aquí, aquí hay muchas, muchas de esas… Como diría un amigo mío… Bizco todo el rato y dolor de cuello generalizado.


Nos metimos en uno de los locales más típicos del lugar. El Honky Tonk. 



3 plantas con 3 bandas tocando temas elegidos por el propio público a cambio de propinas. 


Todas tocando mayoritariamente temas “country” que no conoces, ni te suenan, pero que ves a todo el mundo cantar emocionado como si del Paquito chocolatero se tratara.

Chicas virtuosas del violin, 


voces características de este estilo musical 


y una noche que realmente me vuelve a saber a muy muy poco.


¿Me quedaré a vivir en Nashville? ¿Tendré ganas de volver? ¿Sobreviviré a este ritmo de viaje, salida nocturna, escribir blog, y dormir poco?

En unas cuantas horas subiré el día 3 y último... Paciencia...

¡Un abrazo a todos desde Nashville!