Ann Arbor Today

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miércoles, 27 de mayo de 2015

Tampoco se está tan mal...

Hace unas semanas mi querida amiga Mariajo me preguntaba si estaba cogiendo mucho la bici.

Siiiiiiii, un montón - le decía irónicamente.

Aunque ciertamente en el último mes la he cogido dos veces. No se sí será mucho o poco para vosotros, pero para mí, haber cogido una bici dos veces en las últimas semanas, son dos veces más que en los últimos 20 años. Estaba en COU (que antiguo el COU) cuando cogí una antigua bici que había por mi casa en Cádiz para dirigirme a la playa de Cortadura a jugar con mis amigos del colegio un "partidito". Y no sabría decir si me caí volviendo... con eso lo digo todo.

El caso es, que esta primavera estoy redescubriendo la bicicleta. No como ejercicio, no como carrera, no en plan Elliot y ET escapando de la policía (que antiguo ET también); es un plan tipo "vieja con cestita de pan paseando". Sin correr, sin prisa, pedaleando pero parando aquí y allá para hacer unas fotos, para sentarme a mirar el panorama, sin bulla que se diría en Cádiz... Sin cansarme mucho y disfrutando de la naturaleza.



Y en el mismo rollo de disfrutar de la naturaleza de una manera sana y relajada estoy disfrutando mucho del kayak también, sin remar en plan David Cal está claro. Y aunque aquí en Ann Arbor y casi cada año haya disfrutado de algún "paseíto acuático", también es algo que traía de Cádiz. Si no recuerdo mal fue con mis amigos Javi, Alfonso, y Silvia hace ya más de 10 años que realicé un par de cursos de piragua...

Y es que aunque los grandes parques naturales o la playa en los grandes lagos nos coja al menos a unas 2 horas y media de distancia, Michigan está lleno de parques, lagos y ríos donde practicar con la bicicleta, el kayak, la canoa, el paddlesurf...


montar en flotadores, barcas, pescar...


(Echaba de menos pescar... Algo que llevo conmigo desde que lo hacía de pequeño con mi padre, mi hermano y los "monstruos" en aquellos inolvidables concursos de pesca, o en los que organizaba Unicaja...)


Viejas actividades para descubrir experiencias nuevas. 


Ya sabéis que esto no es el polo norte, en invierno sí, pero la primavera, el verano y el otoño son envidiables...

Y así, haces algo de deporte, aparte del fútbol, estas fuera de tu casa y es otra forma de disfrutar de los innumerables parques (como ya comenté y mostré aquí o aquí) y de la naturaleza que tenemos en Ann Arbor y en los alrededores.

Si a esto le sumas el hobby de la fotografía, el video y la reciente compra de una GoPro, me estoy convirtiendo poco a poco en uno de esos tipos que parecen mucho más aventureros y deportistas de lo que son...

Aquí os dejo un video de lo que ha dado de sí mi primer mes de cámara... Promete.


Y no se me ocurre mejor manera de terminar el post que con una cita maravillosa que hace poco me regalaba mi amiga Bea de "El libro de los amores ridículos" de Milan Kundera. 


Y espero animaros a aprovechar los días de luz y sol, que en esta tierra no son tantos como en aquella, y al final de Noviembre, da vergüenza que llegue la nieve y hayamos hecho tan poco... 

Un abrazo a todos. 

miércoles, 11 de marzo de 2015

Niágara: La congelación de Trueno de Agua

Los iroqueses eran unos nativos de América del Norte con ciertas particularidades. 
Sus hijos recibían el nombre del clan de la madre. Las mujeres eran consideradas la más sensatas del clan y eran ellas las que elegían a los jefes de la tribu. 
Sí, lo se, alguno se estará tirando de los pelos leyendo esto, y alguna estará diciendo "como tiene que ser"... 
Curiosos estos iroqueses de todas maneras. 
Nómadas en sus orígenes, parece que en unos de sus paseos por la zona de Ontario, hace ya algunos años, se encontraron de bruces con este paisaje.


 Y no se si sería una mujer o alguno de los hombres más espabilados de la tribu, pero acertó de lleno cuando decidieron llamarlo "Trueno de Agua" 


o en su lengua: 
Niágara. 


Las cataratas del río Niágara, son un conjunto de cascadas entre Canadá y Estados Unidos y lo más importante para nosotros, a unas cuatro horas y cuarto de Ann Arbor. 
La primera vez que las vi, estaba con mi madre una noche de final de Abril del 2010. 



Como veis de noche les ponen esas luces discotequeras... Cosas de americanos y canadienses. 

Desde aquello, las he visto en primavera en un día soleado, con el entorno lleno de flores.


Desde las alturas en la torre-restaurante que hay enfrente, 



En otoño y con tormenta, 



Y no, hasta ahora nunca las había visto en invierno. 

En invierno hace frío. A veces, mucho frío. Según donde vivas, es posible que tu definición de "mucho frío" sea muy diferente a la mía. 
Estando aquí he aprendido lo que significa vórtice polar, o frente de aire siberiano. 
Que traducido resulta "un frío del c...jo".


Este pasado febrero tuvimos un frente de frío de Siberia que se tradujo en temperaturas por debajo de -20 y la mayor helada desde 1896 en la zona norte de Washington. Además, los grandes lagos llegaron a congelarse hasta un porcentaje similar al del año pasado, en el cual ya se batieron muchos de los antiguos récords que se tenían. 

Esto, para uno de Cádiz que vive aquí, es como que se congele el infierno. Una cosa de locos. 
Pero, siempre se le puede dar la vuelta a la tortilla y verle el lado positivo. 

Lynda, una compañera de trabajo, me contó que ella y su familia iban a Niágara a ver las cataratas congeladas. Al parecer, sólo se tiene constancia de que se hayan congelado totalmente una vez en la historia. Y todos los años se llegan a congelar parcialmente. Pero parece que este año ese "parcial" ha sido mayor debido a la intensidad de la ola de frío que os comentaba. 

Supongo que no hace falta que os diga más viendo estas imágenes. 
Camarita al hombro. Bien abrigado y de paseo a Niágara. Otra vez. 


Muchos periódicos se hicieron eco de la noticia, haciendo hincapié en que el espectáculo era único y pocas veces en la historia se había visto algo similar. Y al final lo que suele ser temporada baja y nadie en los alrededores se ha convertido en cientos de turistas ansiosos de hacerse un selfie con el espectáculo. 
Y yo también. 


Lo que veréis en las fotos no es algo sacado del Señor de los anillos, ni tampoco de Juegos de Tronos. 
Es un paisaje a poco más de 240 minutos de mi casa. 
Real e impresionante. 


Donde la caída del agua es de 52 metros. 



Donde debido a las temperaturas que se han dado, ha sido una maravilla ver caer el agua en chorros de diferentes tonalidades de grises, blancos y azules... 



Donde aproximadamente caen 568.000 litros por segundo. Una barbaridad como podéis ver en el video. 


Y donde el frío y el agua han generado uno de los paisajes más increíbles que haya visto en los últimos tiempos... 



Fascinante los tonos azules del hielo, e imposible de entender para mi como se han formado esos inmensos bloques y "rampas" de nieve. Alucinante.



Aquí un vista general del paisaje que nos ha brindado la naturaleza, aunque sea pasando un frío brutal. 


Espero que disfrutéis de las imágenes y los videos tanto como lo hice yo. Con suerte será la última vez que vea tanta nieve, ¡¡¡la primavera está llegando con fuerza a Ann Arbor!!!
Pronto más. 
Un abrazo a todos. 

jueves, 29 de mayo de 2014

Argo Park. El jardín de las delicias

Con la llegada de la primavera, 
y del nuevo cacharrito que me he auto-regalado por mi cumple 
(por que me lo merezco), 
ha nacido esto...

¡Qué lo disfrutéis!




martes, 27 de mayo de 2014

Con amigos como estos...

Vale que a veces puedo parecer impulsivo, un poco loco y pasional. Vale que la mayoría de las veces me apunto a un bombardeo. Pero también hay veces, que con amigos como estos... hay veces que sólo hay que dejarse llevar. 
Que te escriban a las 8.39 de la mañana de un domingo proponiéndote ir a Cleveland (2h y 30min de coche)... 


o un viernes a las 7.49 de la mañana proponiéndote ir a Chicago un sábado (4h de coche) y volver un domingo...


Digo yo, que la culpa no será sólo mía... 

Además el susodicho Ramón denomina la acción de ir de imprevisto de viaje y en plan locura como una "manolada", de verdad... me llena de orgullo y satisfacción, menudo honor. 

Y obviamente, pues lo que os imaginaréis, dije que sí, a los dos. 

Primero a Cleveland, donde nunca había estado... 


Típica ciudad del midwest americano,


con su estadio de béisbol, su estadio de fútbol americano, sus rascacielos de hormigón con muchas ventanitas, sus amplias avenidas... 


Y también porque no decirlo, seguro que tuvieron sus buenas intenciones en el homenaje, 
pero la estatua más fea que haya visto jamás... 


Con uno de los centros de la Nasa, 


Con su lago Erie, su faro y sus gaviotas, 



Y sobre todo, lo más importante y motivo de nuestra visita...


¡El museo del Rock!


El entorno, hay que decirlo, es muy bonito. Al igual que en Indianápolis, la ciudad ha sabido integrar la orilla del lago con una mezcla de paseos, museos, y jardines. Aunque como españoles echamos de menos que no hayan puesto unas terracitas, puestos, o bares de los que disfrutar. Nosotros habríamos tardado un minuto en montar un chiringuito. 


Y tengo que reconocer que al principio me pareció que me iba a aburrir soberanamente en el museo del rock... ¿Qué es el rock? ¿Y quienes son los rockeros?

Pero uno entra, y empieza a ver cosas curiosas... 


Y empiezas a meterte en el mundillo sin darte cuenta... y ya no del rock, o del pop, o del soul.... es un museo de la música y entre frases de los más grandes te vas contagiando de todo y de todos y empiezas a mover un poco los pies, las caderas y la cabeza de lado a lado al son de los acordes.



Vas recorriendo los carteles de los iconos de la música, 




y cuando quieres darte cuenta tienes los ojos como platos y estás correteando de stand en stand... 



por que ¿Qué es el rock and roll?



Y se mezclan guitarras decorativas, 


con la de los Red hot chilli pepper 


o la furgoneta donde viajaban los Race Against the machine para su último tour.


Y el museo te lleva desde las primeras influencias de las voces negras, 




pasando por Elvis...



y por supuesto recorriendo ciudades, épocas, sellos y bandas, Michigan, Detroit y su Motown, 




San Francisco... 


o Seattle,


Y uno se queda boquiabierto al ver el porsche de Janis Joplin,


los vestidos de Las supremes (que no de Móstoles)...


Disfruto como un enano viendo piezas de Michael Jackson que ni mucho menos me esperaba encontrar, como la chaqueta que llevó en los Grammys de 1984 cuando se llevó 8 de estos premios, el récord, en una sola noche,  


junto a uno de su grammys y sus características gafas o mocasines, 


un cinturón diseñado en la época de Dangerous, 


algunas de las ropas más famosas de los Jackson 5,


y de sus famosos videoclips... 


Y aunque hay mucho de Michael, hay otros stands increíbles también, como el de Aerosmith, 


los Beatles, 




los Rolling Stones, 




U2, 


o hasta la impresionante colección de trajes y accesorios de Jimi Hendrix...



En la última planta del museo recorres algunos de los momentos más viejos del rock and roll y donde me encuentro a dos mujeres mayores viendo con entusiasmo y nostalgia un viejo programa de televisión. Posiblemente todos en algún momento y más con la edad, habremos pensado que cualquier tiempo pasado fue mejor y que ya no se hacen canciones como las de antes...


Para terminar, sales por un oscuro pasillo donde encuentras las firmas de todos y cada uno de los artistas y grupos que han marcado la historia de la música... 





Como os estaréis imaginando, viajar por la historia de la música nos dio mucha hambre y mucha sed... 


Así que no hubo más remedio, que comerse una pizza tan grande como una mesa, y dos cervezas más largas que mi cabeza antes de volver a Ann Arbor...


Y sin descansar, y en cuestión de días, con mis amigos Ramón y Alexandra.... ¡Chicago! 

Donde sin duda, si hay algo que siempre impresiona, es la entrada con numerosos carriles y el skyline de la ciudad frente a tus ojos... 



Impresionante.


¿o no?


Aún así, en Chicago siempre hay algo nuevo que descubrir o que ver, 






siempre hay una nueva experiencia que vivir, como visitar el nuevo Eataly Chicago


o comer en un español que reservamos gracias a mi amiga Becca, llamado Café Ba-Ba-Reeba y en el que disfrutamos de unas gambas al ajillo y unas auténticas croquetas, recomendadas para paladares nostálgicos... 


 y Chicago, sobre todo para mi, donde siempre hay nuevas foto que tomar... 





(Esta última parece más bien Mordor)

Y tras día y medio en la ciudad del viento, es inevitable mirar por el espejo retrovisor, y despedirse de esta impresionante ciudad con un "Hasta pronto". 


Un abrazo.