Ann Arbor Today

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martes, 26 de junio de 2012

¡Esto es Hollywood! (Parte 2)

Por si no lo sabéis, y para que os hagáis una idea de las dimensiones de este país, de costa a costa de USA hay 3 horas de diferencia. Eso facilita que al volar del Este donde estamos, hacia el Oeste, las 4 horas y media de vuelo casi no las "perdamos" al ir y las pasemos durmiendo de noche al volver, y de esta forma se aprovecha mucho más el tiempo. Así que con esta ventaja horaria el viernes salimos del trabajo corriendo hacia el aeropuerto, y volamos... El vuelo se preveía largo y todo valía para pasar el tiempo en las casi 5 horas de avión que no esperaban. Juegos en el iphone, lecturas, cambios de asiento, charlas, música, dormir... El que lo pasó un poquito más aburrido fue Mario porque debido a las "habilidades" de Sara haciendo el "Check-in" se sentó solo delante mientras los demás estábamos detrás más o menos cerca. Yo por mi parte me dediqué a organizar el viaje... que es lo que me gusta... esto mañana, esto pasado, esto por aquí, esto por allí...

Tras llegar y desplazarnos a la zona de alquiler de coches, pasamos muuuuucho tiempo en Hertz para coger un coche ya reservado y pagado, soportando las insistentes cuestiones para intentar sacarnos más y más dinero... la (muy) pesada chica por fin dio la orden para que nos trajeran la típica Van que solemos utilizar en este tipo de viajes, la cual mi hermano se encargó de comprobar que tenía suficiente maletero para las mochilas de los siete. 



Tras una copiosa cena, y cansados por el cambio de hora, decidimos descansar para aprovechar el dia siguiente. 

Por la mañana fue un placer levantarse y decir es sábado y estoy en Los Ángeles. A las 9 ya estábamos listos para desayunar y recorrer millas,



Alfonso se convirtió en el piloto oficial y yo en el GPS humano, además del guía del viaje...

Siempre que organizo un viaje me gusta repartir los puntos fuertes del viaje por los diferentes días. Si un día ves todo lo emocionante... ya no es lo mismo. Así que reorganice las cosas para tener cada dia un aliciente... El primer dia nos moveríamos por el sur de Los Ángeles, empezando por el Queen Mary I,y Long Beach que no eran ni mucho menos dos de los puntos fuertes... 





pero ya quedó claro que lo íbamos a pasar muy pero que muy bien. 


La verdad es que impresiona ver un barco casi con 80 años ya, que era capaz de transportar a 2000 personas. Se ve que tras su famosa vida cruzando el océano atlántico con lujosos pasajeros, pasó a transportar a las tropas americanas en la Segunda Guerra Mundial y finalmente terminó atracado en Long Beach. Comprado por la Walt Disney y convertido en Hotel-Tiendas-Restaurante, ve la vida pasar recordando tiempos mejores pero mostrando aún su poderío. 

Cuando llegamos al aparcamiento del impresionante transatlántico un letrero indicaba: "Los primeros 30 minutos gratis. Parking 16$." Así que estuvimos paseando, tonteando, foto aquí, risa allá.... lleguemos hasta allí, vamos a asomarnos por acá... Total que cuando llevábamos 25 minutos decidimos que no íbamos a pagar 16 pavos. Así que salimos corriendo hacía el coche, Alfonso puso el coche a 40 por el parking, corrimos hacia la salida que no era... en algún momento creo que llegamos a derrapar, todos gritábamos en el coche eso de... "Corre, corre, insensato..." y justo cuando llegamos a la ventanilla se cumplía el minuto 30. Se hizo el silencio. ¿Pagaríamos? ¿Habíamos llegado a tiempo? El chico nos miró, torció el gesto posiblemente pensando: "Españoles tenían que ser..." y dijo: Ok, podéis marcharos. Gritamos, aplaudimos...  Parecía que nos había tocado la lotería... Era el primer gran momento de lo que iba a ser el viaje.

Y el segundo no se haría esperar, siguiente destino y siguiente momento, estábamos en Long Beach viendo el Pacífico por primera vez y decidimos hacernos algunas fotos divertidas...


El momento de risa no sólo sería estropearle a Mario una de las pocas fotos en las que saldría solo en las más de 1000 que hizo... el cachondeito vendría después al enterarnos que la pose le costó 4 astillas clavadas en las manos... Estaba claro que cualquier minima cosa nos hacia reír como locos y disfrutar de unos momentos felices.

Aquí se escucharía por primera vez la frase, o mejor dicho la expresión más recordada del viaje:


"Mario, foto"

Y es que, muchas de las fotos que veréis en estos "reportajes" pertenecen a Mario y a Eleonora. Dos artistazos de la fotografía que siempre encuentran un punto de vista diferente al de los demás. Es una delicia ver sus fotos y aprender de ellos. 

Antes de seguir relatando el viaje, tengo que hacer un alto en el camino y mostraros algo. Mi hermano decidió llamar a esta foto: "¿Dónde está mi hueso?". Cada vez que la veía lloraba de risa, así que, que mejor que compartirla yo mismo y que nos riamos todos... la verdad es que estoy para comerme. 


David, ¿Te estarás riendo no, maricona?

Y hablando de comer, justo antes de comer decidimos darnos un paseo por el Staples Center (el pabellón de los Angeles Lakers),foto con Magic,visita a la plaza Nokia, y a continuar con el programa del día...




Nos dirigimos a la zona más antigua de la ciudad, El Pueblo de Los Ángeles, la cual es, como veréis en las fotos, la más mejicana.



Olvera Street,  una calle llena de puestos y sitios de comida...


mi hermano disfrutó de su enésimo plato de nachos... aún comería muchos más...


y los demás de las típicas fajitas y quesadillas... 


El sol estaba en lo más alto, nosotros con el estómago lleno, y de lo mucho que estábamos disfrutando el día todo era motivo de diversión... como por ejemplo llegar a una plaza y escuchar música era motivo suficiente para que todos empezáramos a bailar y a reír. Y eso que en el mejicano no tomamos sangría...


Terminamos nuestra visita a la zona viendo la estación de Union Station... En algún sitio leí que está considerada la más bella estación ferroviaria de Estados Unidos, pero bueno, dado que aquí el tren casi ni se utiliza... 




y el auditorio Disney proyectado por F. Ghery, 




junto a la zona de teatros que tiene un entorno realmente bello, rodeados de fuentes y rascacielos, aprovechamos para hacernos unas divertidas fotos y disfrutar de la calurosa tarde.









Ya al atardecer dimos un paseo por Rodeo Drive, la calle más famosa de Beverly Hills, ya sabéis, viendo las grandes marcas de moda, los precios que no podíamos pagar, y las tiendas a las que no debíamos entrar....





y nos paseamos por el hotel en el cual se alojaba Julia Roberts en Pretty Woman y desde el cual salía a hacer sus compras.


Y también esto se convirtió en un clásico... nos sentíamos tan pobres que a lo que aspirábamos era a hacernos fotos en los cuartos de baño de los sitios. Así que aquí debió ser donde Richard Gere se lavó las manos después de haber estado sentado en el váter pensando que hacer con Julia...



Y para terminar la tarde, fotito graciosa en Beverly Hills..


Finalmente estábamos cansados hasta para buscar donde cenar, aunque en el próximo post ya os contaré que pasó buscando dónde cenar... Terminamos en el Cheesecake factory, un cadena típica de comida americana dónde los platos son para al menos dos personas... y tras esto y gracias a Alfonso que ya lo conocía de una vez anterior nos dirigimos a The standard. Sitio curioso donde los haya. Una discoteca en una azotea, en medio de los rascacielos, en el centro de Los Ángeles. A Eleonora (po po poooo) le entró sueño, Sara y Mónica viendo que nos iban a cobrar 20$ por entrar se quedaron en un bar cercano, y nosotros cuatro... los más jartibles, decidimos aguantar en la cola y en la puerta hasta que... nos dejaron pasar gratis.


Sí, el local tenía piscina...

 

y camitas reservadas....


Y nosotros estábamos muy pero que muy contentos...


Continuará....

Un abrazo a todos... 


domingo, 17 de junio de 2012

¡Esto es Hollywood! (Parte 1)

Dado que solo tenemos dos lunes festivos a lo largo del año en Michigan, hay que aprovecharlos al máximo, y como cada puente de Mayo los españoles por Ann Arbor organizamos un viajito para desconectar de la vida laboral. Y como cada vez que decidimos viajar en una de estas fechas, los precios estaban desorbitados y nosotros llegábamos tarde para reservar el vuelo. Tras valorar sitios como Nueva York, New Orleans o Carolina del Norte, terminamos eligiendo... Los Ángeles, California.


La excursión estaba formada por Alfonso, Mónica, Sara, Mario, Eleonora (nuestra italiana adoptada), mi hermano (de nuevo de visita por estos lares) y yo.


Aunque la mayoría de la gente no os recomendará visitar Los Ángeles si buscáis destino para vuestras vacaciones, a Los Ángeles hay que ir. Y hay que hacerlo por que todo te suena,



por que todo ya lo has visto alguna vez,


por que has crecido con ello, por que ya sabes lo que vas a ver...


Por que los artistas, el cine, la musica,


  las playas,



y el lujo residen allí.


Y no hay que comparar un letrero en una montaña o unas estrellas en el suelo con el Duomo de Florencia, Versalles, o la Alhambra, por poner ejemplos... pero

 ¡¡¡ES HOLLYWOOD!!!



Y en mi opinión la ciudad y sus diferentes áreas (Beverly Hills, Bel Air, Venice Beach...) reflejan punto por punto la idea que puedes tener de Hollywood. Posiblemente es "lo más" Estados Unidos dentro de Estados Unidos. Más incluso que Nueva York me atrevería a decir. Sus calles, sus coches, sus casas, y sobretodo y muy por encima, sus habitantes...





Personajes excéntricos, libres del bien y del mal expuestos y exhibidos... Personajes que se sienten como en casa y los turistas humanos y simples mortales con su admiración, asombro y fotografías, los elevamos al nivel de monumentos.









Si la teoria conspiranoica de que los alienígenas viven entre nosotros pasando desapercibidos es cierta, seguro que empezaron a mezclarse aqui.


En la ciudad puedes contrastar las mansiones acorazadas y vigiladas de los famosos en Bel Air,



con los mendigos y sin techo que deambulan con sus carros por el centro de la ciudad, los cuerpos naranjas (de cremas y rayos uva) y moldeados a base de ejercicio y/o cirugía plástica, la extravagancia en grado sumo, los coches de alta gama adelantando continuamente en la carretera a auténticas "cafeteras", los restaurantes y tiendas para gastar miles de dólares sin inmutarte frente a los puestos de perritos o tiendas de ropa de segunda mano...  y mis sensaciones ante todo esto... mis sensaciones son extrañas.

Visitando los estudios de cine descubres lo facil que es el engaño en Hollywood. Las falsas paredes escondiendo falsos edificios, que no son más que recintos vacíos sostenidos por simples maderas...




Y este quizás, sea el mejor símil para algunas de las personas que forman el star system de Los Ángeles, un decorado perfecto que te muestra el precioso continente pero no te deja ver el contenido simple que se esconde tras la fachada. Cuerpos perfectos, caras perfectas, riqueza, y todo adornado con una sonrisa y un aire a prepotencia que da que pensar.


Y a menudo me pregunto si son ellos los prepotentes o soy yo, que ante tanta perfección me siento pobre y feo. Ese sentimiento al igual que cuando ves una pelicula y todo lo que ves te parece alucinante y sabes que nunca vas a ser el protagonista de una vida así. No eres tan guapo como Brad Pitt o Angelina y no tienes su coche, su casa, ni su ropa... Y te preguntas quien será más feliz si los "ricos y famosos" o alguien como tú.


¿Quién tendrá más problemas cuando se vaya a dormir? ¿Dará el dinero la felicidad? ¿Cuantos de los artistas que tienen su estrella en el paseo de la fama acabaron suicidándose, perdidos en el mundo de las drogas, o por su ego, viviendo solos, arruinados...

Y me quedo pasmado viendo como un porsche 911 de carrera espera en un paso de peatones a que cruce una persona sin techo con un carro lleno de basura... ¿Qué sentir? No sabes si sientes vergüenza, envidia, sorpresa o una mezcla de todo. ¿Sería distinto si yo llevará el porsche? ¿Sería distinto si yo empujara el carro? Y sigues observando y entras en cierta ensoñación, en la cual todo parece verdad y mentira. Y pienso que si no voy a tener esa vida de lujos, al menos debes estar agradecido por no estar solo y empujando un carro por las calles de L.A. y es que a pesar de la enorme diferencia entre unos y otros da la sensación que en este país la linea que separa esos dos mundos es relativamente delgada.

Al final, como en el cine, en el cine que fabrican esos grandes estudios, me queda la sensación de que todo,


todo en Los Ángeles, es una ficción basada en hechos reales.

Un abrazo a todos.


En los próximos días os contaré historietillas y pondré fotitos del viaje para que veáis lo bien que lo pasamos...


lunes, 11 de junio de 2012

Serendipia dominguera

Era domingo, y en un ratito que tenía entre los ocupados planes que solemos tener los fines de semana, aproveché para ir al supermercado. Aunque principalmente voy a dos distintos, y en esta ocasión tenía que ir a los dos para comprar diferentes productos, decidí empezar por el más cercano a mi casa, Kroger.  El calor sofocante que hacía y el hecho de que fuera casi la hora de la cena aquí (7 de la tarde) propiciaba que el parking del super estuviera relativamente vacío para lo que acostumbra a verse un dia entre semanas. Tras aparcar, coger el respectivo carro y sacar la típica lista de la compra fui recorriendo los estantes cogiendo los productos que componen mi saludable dieta aqui en Ann Arbor. Fresas, plátanos, tomates, ensalada, pan, salmón... Y al llegar a la zona de las carnes, busqué una bandejita de pollo. Últimamente, será por la edad, intento coger productos que aunque sean ligeramente más caros, tengan mayor calidad alimentaria, aunque siempre mirando el precio. Así que pasé de largo de la más barata y curiosee entre las que indicaban pollo "natural". Por natural, ellos entienden y especifican: Libre de antibióticos, hormonas, alimentados con vegetales y unas cuantas cosas más... Aquí es facil encontrar etiquetas donde pone: este pollo esta libre de antibióticos, plátanos orgánicos, carne no tratada con tal o cual, etc... Estos productos a parte de caducar antes, y muchas veces no tener un aspecto tan perfecto ni tan de libro como los otros, suelen tener mucho mejor sabor, aparte de los efectos saludables que espero tengan en mi "maravilloso" cuerpecito una vez ingeridos. Y claro está que si este que tenía entre las manos era el pollo "natural", no puede evitar pensar que el otro era un pollo "antinatural". Así que con toda la naturalidad cogí la bandeja y la puse en el carro, justo en el momento que una señora de color, con gafas y sonriente me indicaba que justo al lado había unos cupones con los cuales me podía ahorrar 1 dolar en la bandeja. Obviamente cogí el cupón, la bandeja y le di las gracias a la señora por el detalle. Tras mas de 30 minutos de recorrer los pasillos, en los cuales hasta dos veces estuve por ir a la caja pero me volví para coger pasta de dientes y papel de aluminio que se me habían olvidado, terminé poniéndome en cola para pagar. Me puse en la caja número 6. Observando que el carro del chico que me precedía estaba lleno busqué otra caja, poniéndome finalmente en la caja número 2, dónde para mi sorpresa justo delante de mi estaba pagando la misma señora que me dijo lo del cupón. Hola, le dije, y hola me respondió con una sonrisa. Supuse que era una de esas casualidades que pasan algunos días. Ya es casualidad que en un supermercado con 16 cajas, y al menos 15 estantes termines coincidiendo con la misma persona dos veces en tan poco tiempo. Curiosamente después me enteré que a la misma hora habían estado en el super mis amigos Alfonso y Mónica y no me los llegué a cruzar. Tras pagar mi compra bisemanal por un importe de 88 dólares y con las bolsas en el carro volví al sofocante calor que hacia fuera del supermercado y me acerqué al coche para meter las bolsas en el maletero e irme cuánto antes a casa y evitar ese bochorno. Cuando estaba a menos de 10 metros del coche, pude ver como justo al lado de mi coche volvia a estar la misma mujer, aparcada justo a mi lado, y metiendo sus bolsas. Vaya coincidencia, un supermercado tan grande, con tanta gente... un parking tan grande y con tantos sitios libres, y era la tercera vez que me encontraba con ella. Hola de nuevo le dije, hola de nuevo, contestó. Mientras colocaba las bolsas en el maletero, vi como un papel se caía desde su coche, como os decía justo al lado, planeaba en el aire con el ligero viento que hacía y se paraba junto a la rueda trasera izquierda de mi coche. Viendo que se le había caído a mi ya conocida amiga, me dispuse a cogerlo y devolverle lo que finalmente fue un billete de 1 dolar. ¡Ey! Perdone, se le ha caído ahora mismo. ¡Vaya! Gracias, me dijo. Este dolar debe ser el que te he ayudado a ahorrar antes dentro con el cupón y ahora me lo devuelves tú, me dijo con total normalidad. Este debe de ser, le contesté devolviéndole la sonrisa, el dolar, y el detalle.

domingo, 20 de mayo de 2012

El salón de Germaría

Igual que los Simpsons tienen el bar de Mou, los personajes de Friends tienen el Central Perk, o los de Como conoci... tienen el MacLarens, nosotros, los españoles en Ann Arbor, tenemos el salón de la casa de Germán y María. Si nos colocaran un chip de esos que reflejan en una pantalla por donde te mueves y a donde vas, quedaría demostrado que tras el trabajo y nuestras propias casas (probablemente ni siquiera eso), allí es el lugar donde más tiempo pasamos. Un sitio donde quedan pocas cosas por hacer y por hablar que no se hayan hecho o dicho ya.

Si hay ciudades como New York o Chicago con su barrio chino, o su barrio italiano... por poner ejemplos, en Ann Arbor el barrio español está situado en esa casa. Toda fiesta, celebración, u acontecimiento que se precie para nosotros empieza y termina en el conocido como Km. 0 de Ann Arbor. Y no es raro que hace poco hablando con una chica italiana que vive muy al final de la calle, nos dijera: "Ah, ¿vosotros sois los españoles que vivís allí? Yo conozco la casa porque siempre hay gente hablando en español y se escucha desde la calle."

Quizás, me podréis decir que no es un bar como los que tienen las pandillas de amigos en las series americanas, pero en ese salón siempre hay bebidas y ¡¡casi nunca sin alcohol!!. Será por eso que el de la licorería sabe más que de sobra quienes somos, de vez en cuando nos regala una botella de coca-cola o una botella de vino, y nos gasta bromas con el hielo, como que para qué compramos hielo con todo el que hay afuera...

Es típico llegar a esa casa, abrir la puerta (que casi siempre está abierta) y oír eso de... "la cocina está al final, pilla cerveza y adáptate". Además como en los mejores bares, siempre hay pistachos, cacahuetes, o nachos con su salsa de queso para picotear...

Y como en The Big Band Theory, a menudo nos reunimos todos en torno a cuatro o cinco platos de comida Thai, picante para German y María, y sin picante para los demás... Algunos en sillas, otros en el sofá, incluso alguno en el suelo cuando somos demasiados... y a comer y a reír... Y si no es comida Thai, el plan B es una pizza "Party" de 32 porciones del Cottage Inn, pero no hay muchas más opciones, porque cuando nos salimos de eso... siempre pasan cosas... Ya sea un chino que no encuentra o no entiende la calle y llega una hora y cuarto tarde con la comida, o es una pizza "personal" (para 1) para compartir entre 4... Será por eso que tenemos tarjeta del Thai y nos dan platos gratis de vez en cuando, y cuando nos lo traen a casa el repartidor intenta incluso entrar sin llamar. Y es que ya hay confianza. Se ve que lo de "las puertas de nuestra casa siempre están abiertas" que dicen Germán y María se lo toman en serio.

Y si tuviera que recordar ahora... en ese salón hemos cotilleado, comentado y discutido, hemos organizado viajes, hecho planes, fiestas, celebrado cumpleaños, y no se cuantas risas, bailes, música..., sin importar la hora, lo mismo a las 7 de la mañana, que a las 3 de la tarde, a las 9 de la noche, o a las 4 de la mañana...

También es típico ajustar las cuentas allí, y ver billetes pasar de unas manos a otras, tu me debes 20, pero yo te debía 17, me cojo 3, pero le debía a otro 8,5 y tu se lo das al otro porque yo le debo 4. Y así, la mesa del salón se puede convertir en cuestión de segundos en algo más propio de un tablero de Monopoly que de una casa normal.

En ese salón, hemos visto pelis, hasta 3 seguidas y sin levantarnos, aunque la última fuera realmente mala... hemos visto innumerables partidos de fútbol, la mayoría de las veces el Madrid y el Barça seguidos...

Y cualquier "español en ann arbor" que haya pasado por el grupo, alguna vez ha pasado la noche en ese salón o se ha dormido, ya fuera viendo una peli, rendidos de cansancio, y la mayoría de las veces porque no estábamos en condiciones de conducir. Como aquella vez que uno de nosotros se quería ir a casa a eso de las cuatro de la mañana y le dijimos...

-"Quillo, tu no estás para conducir".
-"Pooooooooor qué?".
-"Por que no puedes ni hablar."
-"Vale, es verdad, me quedo."

Con todo esto os podréis imaginar que no es raro que el vecino de enfrente haya venido a decirnos con la ley en la mano (literalmente e impresa previamente) que teníamos que callarnos a cierta hora. Alguna vez nos hemos recogido a las 3 de la mañana y veníamos por la calle mandándonos callar para supuestamente no hacer ruido y al parecer hemos despertado a María que dormía en casa.

Y no vayáis a pensar que tienen que estar Germán y María para dejarnos pasar... Incluso sin ellos hemos llegado a estar allí bebiendo... La hospitalidad en grado sumo.

Y aunque a veces escribo de pequeñas cosas, como las puertas de hadas, o un día en Detroit, que son cosas más que puntuales, hoy escribo del salón de Germaría, que es el pan de cada día, o mejor dicho la pizza y la cerveza de cada día.

Podría poner cientos de fotos que tenemos en ese salón, comiendo, bebiendo, borrachos, arreglados, en pijama, con las botas de nieve, en bermudas, celebrando cumpleaños, organizando viajes... pero creo que sólo tengo una de ellos dos solos en su salón... y me apetecía ponerla. 


Vaya desde aquí el homenaje y el agradecimiento a los dos por ofrecer y ceder gratuitamente cada día el Km. 0 de Ann Arbor y hacer de su casa el hogar de todos.

Tras el salón... otro día hablaré del jardín....


sábado, 5 de mayo de 2012

"Siento" por ciento de mi

El ser humano está compuesto por varios billones de células. Bueno, depende que ser humano claro... algunos humanos más "gorditos" tienen más billones que otros, obviamente.

Células, minúsculas piezas de vida que se agrupan en tejidos y dan forma al cuerpo que tenemos. Así, tendremos células que forman la piel, órganos como el cerebro, el corazón, el hígado o el páncreas. Y cada una de esos billones de células individualmente tendrán el mismo libro de instrucciones para que tú seas tú y solamente tú y no otro, con tus virtudes y tus defectos. Cada célula con la misma información y cada célula según su posición en el cuerpo tomará el capitulo que necesita para funcionar adecuadamente. Y por eso tenemos los ojos en los ojos y los pies en los pies. Y funciona todo tan bien, que no nos salen manos en las orejas ni pulmones en las rodillas. Y funcionan igual que cuando recibes un aparatito nuevo que no sabes utilizar, lees sólo la parte que te interesa de un libro de instrucciones y lo haces funcionar.

Actualmente se acepta que cada persona es una mezcla de la información de sus genes y su ambiente. Por tanto, incluso dos personas con la misma información como en el caso de dos hermanos gemelos, se pueden comportar y ser de manera diferente. Por un lado, sus relaciones con otras personas, su educación y los hechos que le marquen durante su vida modularan su personalidad, y por otro, el ambiente, lo que coma o el ejercicio que haga, por ejemplo, modularan su físico. 

De manera sencilla, si en la lotería de la vida, una de estas células (como decía, billones) pierde su librito, y las otras células de tu organismo no pueden controlarla, posiblemente empiece a reproducirse sin control y entonces aparezca un tumor o el cáncer. No es tan sencillo que lo pierda, ni tan sencillo que las otras no la controlen, pero pasa... a veces pasa... más de las que quisiéramos.

Hay personas que durante su vida se cuidarán comiendo sano, eligiendo productos orgánicos para su dieta, evitando la leche o las carnes rojas, haciendo deporte, protegiéndose del sol, tomando vitaminas, sin beber alcohol ni fumar, evitando tener cerca zonas wifi, el móvil, y los aparatos que emitan ondas, entre otras millones de normas y restricciones... Otras personas dirán que de algo hay que morir y se protegerán de menos cosas. Como no es una regla directa, los habrá que se cuiden de todo y morirán jóvenes y los habrá que no se cuiden de nada y morirán viejos. Pero la teoría dice que cuidándote ganarás posibilidades de vivir más. Así, cada uno vivirá como quiera y como necesite para ser feliz... Pero finalmente lo único 100% seguro es que naceremos y moriremos. Y cada uno jugará sus cartas como quiera, pueda y le hayan enseñado, y aún así no será completamente dueño de su destino. 

Hace poco se publicaba un libro escrito por una enfermera cuyo trabajo era atender a los pacientes en estadios terminales. En sus páginas relataba que todos sin excepción en esos momentos reconocían no haber hecho todo lo que quisieron o haber dicho todo lo que querían por miedo al que dirán, por vergüenza... Reconocieron haber perdido la oportunidad de decir más "te quieros", haber dado más abrazos... Haber viajado y vivido más... o al menos de otra manera. 

¿Y a qué viene todo esto pensaréis? Todo esto lo escribo porque te cuides o no, disfrutes o no, la esencia del ser humano es ser finito. Hace poco en una serie de televisión un personaje con cáncer le decía a otro supuestamente sano: "Tu también te estás muriendo. Más lentamente que yo... pero también lo estas haciendo." Puede parecer triste, pero es real. La parte positiva de esto, o como yo lo veo, es que hay que vivir y disfrutar de cada día. No diré lo de vivir cada día como si fuera el último. No digo que haya que hacer una locura cada día; no me refiero a que haya que hacer puenting, pilotar un avión, o cosas así... Lo que quiero decir es que hay que disfrutar cada segundo de ti y de los tuyos al máximo de lo que den tus posibilidades. Disfrutar de lo que te rodea, de lo que te gusta y apasiona. Sin frenos y sin restricciones.

Por esto, pienso que no se debe perder ni un segundo... Por que al final lo quieras o no, serás una de esas personas que cuando se te acabe el tiempo y si con suerte tienes la oportunidad, podrás decirle a alguien lo que te arrepientes del tiempo perdido. Perdido por no hacer o decir lo que de verdad sientes.  

Diré que con "sólo" mi edad, he visto a la vida llevarse a un amigo con apenas 30 años, y por desgracia tengo a mi alrededor más amigos y conocidos de mi edad, años arriba años abajo, que han tenido o tienen en estos momentos un tumor o cáncer. Seguro que vosotros si miráis alrededor os pasará igual. 

Y es que al final todos somos células... Células que cada día nacen, crecen, se reproducen, se reparan, mueren o son eliminadas. Billones de ellas haciendo que tu cuerpo funcione. Billones de ellas comiendo lo que comes, con sus vitaminas o sus aditivos, sus tóxicos y drogas..., expuestas al sol y al frío, a radiaciones, a ondas...  pero también sintiendo lo que sientes, y viviendo lo que vives.

Y esa información, ese librito que tenemos pasará de padres a hijos. Esa preciada información, que incluye como son tus ojos, o tu boca, como piensas determinadas cosas, por qué te sientas en el sofá de una manera o de otra o tu forma de gesticular se reflejará en la siguiente generación, y alguien dirá es "clavado a su madre, o a su padre". Una de tus células tomará la mitad del librito de instrucciones y se unirá con la de tu pareja, formando un nuevo ser, con un nuevo libro formado con páginas de un padre y páginas de una madre. Mitad y mitad. Y tendrá los ojos de ella, el pelo de él, las manos de su abuelo y la forma de ser de su abuela... Billones de células formando un ser nuevo pero que no deja de ser una mezcla única y maravillosa de los anteriores y que la vida terminará de pulir para bien o para mal. 


Ya han pasado algunos meses, y conforme pasa el tiempo en vez de olvidarme con cada día que pasa, más claro veo en el espejo esa mitad del libro que me dejó mi padre. Esa mitad de esos billones cada vez está más presente en mi. Cada vez hay más gestos y más formas de ser y actuar que salen a relucir y me sorprendo a mi mismo corriendo, riéndome, o durmiendo como él lo hacía. Y no sé si es consecuencia de echarlo de menos o que vas haciéndote más mayor (no diré viejo) y cada vez me siento más parecido a él. Al fin y al cabo, es una forma de sentirle cerca, y supongo que un mecanismo como cualquier otro de defensa. Supongo que cuando hago algo que me recuerda a él se ve fortalecido inmediatamente en mi forma de ser y de actuar para prolongarlo en el tiempo y que algún día pase a la siguiente generación. Una ley de la naturaleza para decir esto tiene que mantenerse así. 

Hoy 6 de mayo y hace 60 años, nació mi padre, y el azar y las leyes de la vida generaron de alguna u otra manera lo que hoy es el 50% de mi libro de instrucciones. Casualmente, hoy 6 de Mayo de 2012 es el Día de la Madre, el día de la madre que me ha dado el otro 50% de instrucciones.

Hoy es un día como podría ser otro cualquiera, pero no lo es... Sólo os puedo decir que aprovechéis el segundo que tengan ahora y como hace poco escribía Alejandro Sanz: "Llamen a sus madres (y/o padres) ahora mismo para decirles que son lo más importante de su vida".

Hoy es un día estupendo para daros las gracias papá y mamá por esas maravillosa dos mitades de instrucciones que me dan forma, me dan vida y me recuerdan a vosotros.

No sé si las felicidades son más para mi o para vosotros... Os quiero.