Un abrazo a todos...
Bienvenido a mi blog. Aquí, podrás leer y visionar las aventuras y desventuras de un gaditano en Ann Arbor, Michigan. Espero que disfrutes del paseo...
Ann Arbor Today
jueves, 4 de octubre de 2012
miércoles, 26 de septiembre de 2012
Un sin sentido
El día de mi cumpleaños (3 de Junio) me encontraba en Canadá disfrutando del fin de semana junto a mi hermano y mi amigo Germán.
Y es posible que fuera una de esas decisiones que tomas por inercia, sin saber muy bien por que una opción es mejor que otra, pero como no tienes preferencia, cualquiera es válida. Así que tras aprovechar para ir al cuarto de baño que estaba justo en el pasillo próximo a la entrada y beber un poco de agua en una de esas fuentes que proporcionan agua fresquita, los tres nos quedamos mirando los infinitos pasillos del centro comercial y decidimos que mejor irnos a otro sitio a comer, descansar un poco y luego irnos a por una cerveza a la conocida zona de la antigua destilería.
Así que terminamos comiendo en Chinatown en el sitio que más confianza nos inspiró, a pesar de mostrar en su escaparate "el típico" calamar naranja (?).
Descansamos un rato en el hotel y ya a media tarde degustamos una cerveza en un ambiente relajado y charlando en la mencionada zona.

Al terminar, cogimos el bus para continuar la marcha en la zona de bares. Una vez ya montados en el bus, y unas 5 horas después, volvimos a pasar por la puerta del centro comercial donde se agolpaban periodistas, furgonetas de medios de comunicación y mucha policía. Yo pensé, mira habrá algún famoso o estarán estrenando algo... Ingenuo de mi.
La situación, como nos enteraríamos al llegar al hotel, era que un individuo se había puesto a pegar tiros menos de dos horas después de que abandonáramos el lugar. Tras enterarte, te queda una sensación de irrealidad, que creo no llegas a asimilar del todo. ¿Tiros? ¿Muertos? ¿Eso no es cosa del cine? Te pones en la situación, ya no de haber muerto, o haber sido herido, sino de haberlo visto, o haber sido uno de los que corría escapando de las balas... y te da escalofríos.
Días después de aquello en un cine en Colorado, Denver, otro loco volvió a liarla (parda). Y el destino quiso que una chica que estuvo en el centro comercial de Toronto muriera esta vez en Colorado. Increíble su mala suerte. A lo largo y ancho del país se dieron situaciones rocambolescas, como personas que acusaban a otras personas de sospechosas, otros que intentaron repetir la barbarie "inspirados" por el primero, algunos que querían aprovechar la situación para cargarse al jefe... Menuda panda de locos.
Mis amigos y yo, no por ser valientes ni insensatos, sino como otros millones de espectadores en el mundo, dos días después fuimos al cine. Sí, a ver Batman. Después de lo del asesino de Denver, nos encontramos un cine con policías paseando por el hall que da acceso a las salas y personas con caras de circunstancias vigilando todos y cada uno de los movimientos de los demás. El nerviosismo se incrementó cuando haciendo cola para entrar en la sala la luz parpadeó y se fue por unas milésimas de segundos. Rumores y caras de circunstancia. Nosotros, que éramos ocho amigos en el cine, todos al final de la película reconocíamos haber estado pendiente de la gente, de quien se levantaba, de quien hacía un gesto raro. Todos de una u otra forma, pensamos donde nos podríamos esconder, o agachar... Incluso alguno pensó en utilizar al colega de al lado como escudo si pasaba algo. Muy normal. Por otro lado, yo pensaba, si ya estuve en Toronto, o si ya ha pasado en Denver, no va a pasar aquí... Pero claro, supongo que eso pensó la chica que estuvo en ambos sitios.
Y aunque uno fue en Canadá y otro en USA, y políticas aparte, creo que lo que es de sentido común es que los locos no deberían tener armas. Y en este país hay mucho loco y las armas son fáciles de conseguir y de comprar. De hecho, creo que se ha demostrado que la "criaturita" de Denver compró su munición por internet como el que compra unas flores, pide una pizza, o compra en ebay. No entraré en un debate. Pero es extraño que tras el tiroteo del cine hayan aumentado la venta de armas. Supongo que no es mi cultura, no he crecido con ello y quizás no pueda llegar a entenderlo. Cuando alguien roba a otro, y lo mata, la explicación o lo que podemos llegar a entender es que estaba robando y la situación se complicó, pero cuando el "tipo" en cuestión aparece vestido de Joker, y no tenemos explicación para un personaje que asesina a 14 personas sin motivo, da mucho miedo.
Hace unos años tuve la oportunidad de disparar un arma (en un club de tiro, no os asustéis). Una experiencia excitante no lo voy a negar.
Es increíble tener en las manos algo tan poderoso. Algo que produce tal estruendo que te tienes que proteger los oídos y con tanta potencia que al día siguiente te duelen los hombros de aguantar el retroceso producido al disparar.
Te manchas de pólvora los dedos, la camiseta...
Y da vértigo y mucho respeto pensar que llevas algo en la mano con lo cual puedes matar.
Un tipo como yo, y sin mis gafas, con el pulso para robar panderetas y en mi primera vez con un arma, me di cuenta que soy realmente bueno disparando en la vida real. De hecho los chicos con los que fui me preguntaron si había disparado antes... Sí, con el ratón del ordenador en los videojuegos les dije...
Aquí una muestra de mis primeros disparos...
Volviendo a los locos, al final de todo, es más que posible que todos terminen culpando a las familias desestructuradas, a la pobre infancia del chico... o a los juegos de rol, a los videojuegos, al cine violento, a los juegos bélicos... Yo he escuchado historias de mis mayores (que joven me siento) jugando a indios con flechas, subiendo a los árboles, peleando con espadas...Y posiblemente sean miles o millones los "muñecos" que he matado con el ratón de mi ordenador, o con el mando de la consola en un videojuego, y si yo puedo disparar así, estoy seguro de que cualquiera puede hacerlo. Gracias a Dios, nadie que conozca a mi alrededor ha empuñado un arma para disparar, lo cual me hace pensar que la violencia solo se expresa cuando los límites no están claros, la cordura no es suficiente y el amor o el cariño han desaparecido...
Da miedo pensar que un tipo cualquiera y sin las conexiones cerebrales necesarias, en este país puede hacer algo como esto tan fácilmente. Y lo que realmente me estremece es que la solución a todo esto sea que otro tipo cualquiera (como yo) le tenga que disparar antes para salvar mi vida.
viernes, 17 de agosto de 2012
El congelador y yo...
Eran las 9.03 de aquella mañana y bajaba medio corriendo medio saltando las escaleras de casa. Fuera, caía una finísima lluvia que me hizo cruzar a toda prisa desde la puerta de mi apartamento hasta el taller. Allí, con la cabeza apoyada en la mano y en un perfecto estado de ensoñación estaba Tim, el "gordito" manitas que arregla las cosas en los apartamentos donde vivo. Cuando me iba acercando arrastre un pie para hacer un poco de ruido y conseguir que se despertara antes de que llegara frente a él.
Cuando abrió los ojos y me vio me dijo algo así como "¿Qué pasa macho?" "¿Qué tal Tim? Gracias por arreglarlo...". Tim rió a mandíbula batiente mostrando su carencia absoluta de dientes superiores y me dijo "Demasiadas cosas tío, demasiadas cosas...".
Dos semanas antes, venía observando que las cosas en el frigo no estaban frías. Los productos como la leche, o algunas frutas se estaban estropeando antes de lo previsto, y decidí avisar a Tim para que le echara un vistazo. Si el congelador funciona, el frigorífico también debería hacerlo, me dijo.
Así que se pasó por mi casa, le echó un vistazo y el diagnóstico fue...
Demasiada comida.
Para entender esto, habría que viajar al pasado y saber que desde mi más tierna infancia he visto en casa de mis padres el frigorífico siempre lleno, los congeladores costaba cerrarlos, y los fogones siempre estaban encendidos cocinando dos o tres cosas a la vez.
Será que la familia Blandino-Rosano tenía algún miedo a una guerra, a una desastre natural, a que cerrara el súper por tiempo indefinido... pero estaba claro que en esa casa, comida no nos iba a faltar si algo pasaba fuera.
Será por esto que me siento mucho más contento cuando el frigorífico esta llenito de cosas y en el congelador tengo que jugar al Tetris para poder cerrarlo. Alguna vez he escuchado a mi hermano decir, vamos a comernos lo que hay congelado antes de comprar... pero... es algo inevitable.
Y para mi todo está bien, para mi es perfectamente normal, claro está. Pero lo percibo cuando alguien ve el congelador y me mira diciendo... Tu hambre no vas a pasar.
El caso es que Tim llegó a mi casa y vio la situación. Lo sacó todo, descongeló el tubito que se había colapsado debido a tanta comida, y lo volvió a poner todo perfectamente ordenado.
Cogió el parte que muestra la foto y puso... Demasiada comida en el congelador.
Y yo, que queréis que os diga, después de verlo ordenado y todo puesto, no sólo no me parece tanto sino que yo creo que algunas cosas más podrían caber por ahí por arribita...
sábado, 21 de julio de 2012
El remojo del rano nocturno...
El 17 de Julio de 2012 fue el día en que se registró la máxima temperatura del año en Ann Arbor (40 grados). Y parece que no sólo era la más alta de ese año, también del anterior, y del anterior del anterior... y de los diez anteriores, y parece que estuvo ahí ahí por ser la más alta de la historia de esta ciudad (41 grados) o lo que es lo mismo 105 grados fahrenheit. Y como decía Guardiola y con perdón, más de 100 es una puta barbaridad.
El 17 de Julio fue el día en que al llegar a casa creí que se me había estropeado el frigorífico porque los alimentos no estaban frescos en su interior, y fue el día que me cancelaron el partido de fútbol por primera vez en tres años debido a las altas temperaturas esperadas. Como ya veis, porque haya nieve en invierno no quiere decir que también haga frío en verano. Lo normal en Julio son 28-29 grados... ¿¿pero 40??... Por no haber no había ni mosquitos, elementos autóctonos y omnipresentes del verano michiganiano. Imagino que estaban metidos en el horno de una pizzeria o picándole a algún pingüino para refrescarse.
Así que viendo que la noche se iba a presentar muy calurosa, me preparé y decidí llevar a cabo el plan que tenía en mente desde hacía tiempo. Ahora que han pasado los días, creo que los dos vasos de sangría que me tomé en el porche de Germán aquella noche me hicieron dar el paso adelante.
Eran las 23.48. Me acerqué sigilosamente a la piscina que debía estar cerrada desde las 10 de la noche. Efectivamente, habían puesto un candado junto a un cartel que decía Piscina cerrada. El plan iba según lo previsto.
Observé con detenimiento esta mesa de madera junto a la valla que cerca la piscina.
Y al otro lado, otra silla de plástico. Toda una organización al nivel de los más espabilados de la clase.
Reinaba el silencio, solo perturbado por algunos insectos y pájaros nocturnos y por el fluir de los chorros de agua de la propia piscina. En el agua se reflejaban las luces de los apartamentos y de vez en cuando alguna luciérnaga le daba un toque mágico al entorno.
Con la tranquilidad que da la soledad, y la compañía del cielo estrellado sobre mi cabeza vi como un pie se metia detrás de otro.
El agua "pucheril" de mi piscina no me hizo dudar ni por un segundo que el plan llegaría a buen término. A los pocos minutos estaba haciendo el perrito en la piscina con un estilo que ya quisiera para sí uno de Oklahoma. Tras unas cuantos movimientos acuáticos para los que solos estamos capacitados ciertas especies de rano y yo, terminé saliendo de la piscina de esta guisa.
Y así de esta manera, el 17 de Julio de 2012 siempre será recordado como la noche del baño solitario del rano nocturno. Fue todo un placer y esperemos que con el tiempo pueda convertirse en una fiesta anual...
¿Habrá más baños de ranos este año?
¿Volverá a repetirse el 17 de Julio del 2013?
Quién sabe... Estas y otras preguntas deberán esperar y sólo el tiempo nos dirá que nos depara el destino....
PD: Si alguien de los apartamentos lee esto, es todo mentira, es fotoshó. Yo estaba "acostao" desde las 23.47.
El 17 de Julio fue el día en que al llegar a casa creí que se me había estropeado el frigorífico porque los alimentos no estaban frescos en su interior, y fue el día que me cancelaron el partido de fútbol por primera vez en tres años debido a las altas temperaturas esperadas. Como ya veis, porque haya nieve en invierno no quiere decir que también haga frío en verano. Lo normal en Julio son 28-29 grados... ¿¿pero 40??... Por no haber no había ni mosquitos, elementos autóctonos y omnipresentes del verano michiganiano. Imagino que estaban metidos en el horno de una pizzeria o picándole a algún pingüino para refrescarse.
Así que viendo que la noche se iba a presentar muy calurosa, me preparé y decidí llevar a cabo el plan que tenía en mente desde hacía tiempo. Ahora que han pasado los días, creo que los dos vasos de sangría que me tomé en el porche de Germán aquella noche me hicieron dar el paso adelante.
Eran las 23.48. Me acerqué sigilosamente a la piscina que debía estar cerrada desde las 10 de la noche. Efectivamente, habían puesto un candado junto a un cartel que decía Piscina cerrada. El plan iba según lo previsto.
Observé con detenimiento esta mesa de madera junto a la valla que cerca la piscina.
Y al otro lado, otra silla de plástico. Toda una organización al nivel de los más espabilados de la clase.
Reinaba el silencio, solo perturbado por algunos insectos y pájaros nocturnos y por el fluir de los chorros de agua de la propia piscina. En el agua se reflejaban las luces de los apartamentos y de vez en cuando alguna luciérnaga le daba un toque mágico al entorno.
Con la tranquilidad que da la soledad, y la compañía del cielo estrellado sobre mi cabeza vi como un pie se metia detrás de otro.
El agua "pucheril" de mi piscina no me hizo dudar ni por un segundo que el plan llegaría a buen término. A los pocos minutos estaba haciendo el perrito en la piscina con un estilo que ya quisiera para sí uno de Oklahoma. Tras unas cuantos movimientos acuáticos para los que solos estamos capacitados ciertas especies de rano y yo, terminé saliendo de la piscina de esta guisa.
Y así de esta manera, el 17 de Julio de 2012 siempre será recordado como la noche del baño solitario del rano nocturno. Fue todo un placer y esperemos que con el tiempo pueda convertirse en una fiesta anual...
¿Habrá más baños de ranos este año?
¿Volverá a repetirse el 17 de Julio del 2013?
Quién sabe... Estas y otras preguntas deberán esperar y sólo el tiempo nos dirá que nos depara el destino....
PD: Si alguien de los apartamentos lee esto, es todo mentira, es fotoshó. Yo estaba "acostao" desde las 23.47.
¡Esto es Hollywood! (y parte 4)
Y a la mañana siguiente, ¡¡¡las playas!!!!. Pero antes, el "programa del día" consistía en visitar algunas de las zonas más famosas de Los Ángeles. Uno de los más elegantes barrios, situado a ambos lados de Sunset Boulevard y en las colinas de Santa Mónica, Bel Air.
Recorrimos el exclusivo barrio en el coche, y no vimos a ningún famoso pero seguro que haberlos, había...
Pasamos por la que nos pareció era la casa del famoso príncipe, estuvimos curioseando las mansiones que pudimos, las que no estaban cubiertas tras vegetación, vallas, cámaras de seguridad y demás.... y aprovechamos cualquier momento para quedarnos con un recuerdo del viaje.
Un abrazo a todos.
Recorrimos el exclusivo barrio en el coche, y no vimos a ningún famoso pero seguro que haberlos, había...
Pasamos por la que nos pareció era la casa del famoso príncipe, estuvimos curioseando las mansiones que pudimos, las que no estaban cubiertas tras vegetación, vallas, cámaras de seguridad y demás.... y aprovechamos cualquier momento para quedarnos con un recuerdo del viaje.
Tras esto... rumbo a las playas.
Y para empezar la famosa Venice beach. Lugar de residencia de una comunidad de "intelectuales" y "artistas de vanguardia" que conviven en unos pocos kilómetros con otros tantos raritos,
culturistas,
músicos,
skaters,
surferos, patinadores, ciclistas, modelos (muchas de plástico),
gimnastas y deportistas.
Todo acompañado de sol, la playa con sus vigilantes,
tiendas vintage, de segunda mano y de última moda, un parque de atracciones,
un gimnasio y el mar pacífico. Locura, sí. Pero bendita locura...
Y alli en la playa, entre olas y algas decidí darme el primer baño en el pacífico de mi vida...
Parece mentira que viniendo de Cádiz me pudiera sorprender una playa urbana. Y no lo hizo Miami. Pero Venice Beach sí. La playa no sólo es una playa, es una ciudad dónde tienen cabida todo tipos de espacios para practicar todo tipo de deportes, con tiendas de ropa y bares, con músicos y artistas animando el paseo... Con gentes de todas las razas y culturas, religión y gustos sexuales. Si hay alguna forma de entender la playa como un lugar de vida... Posiblemente sea aquí.
Y antes de terminar nuestro periplo pudimos vivir dos de los momentos del viaje.
El primero, Mario, quién se clavo astillas de una palmera al intentar trepar, se lleno el pie de alquitrán al bañarse, fue el único que viajó solo en el avión a la ida y olvidaría el sombrero en el avión a la vuelta... Sí, Mario, decidió practicar la gimnasia de anillas. He de decir que muchos nos esperábamos lo peor... Hubo un momento en el que nadie sabía si nos iba a demostrar una habilidad oculta o se iba a caer y a partir un brazo en el primer movimiento...
pero salio bastante decentemente del embolao. ¡Bien Mario, bien!
El segundo, fue cuando Alfonso intentó aparcar el coche en un parking cercano al parque de atracciones de Santa Mónica. Llegamos y no había nadie, así que nos pusimos delante de la valla y Alfonso siguió las indicaciones que la maquinita le decía para pagar. Primero no aceptaba tarjeta, segundo le dijo que eran 5 dólares pero no aceptaba billetes grandes. Empezó a meter dolar a dolar y la máquinita devolvía los dolares antes de que llegara a cogerlos por tercera o cuarta vez. A todo esto, los coches se iban acumulando detrás. Un hombre se acercó para decirle a Alfonso que pasara y pagara a la vuelta. Era lo que todo el mundo hacía le dijo. Pero Alfonso ya había decidido que el terminaría de hacer lo que empezó, y además ya había conseguido que la máquina cogiera tres y sólo le quedaban dos más. No se cuanto tiempo llegamos a tardar pero se hizo eterno, y yo no podía para de llorar de risa viendo que llegamos a tener trece coches detrás esperando para pasar. Eso sí, ninguno pitó.
Supongo que fue una experiencia ser los provocadores de uno de los famosos atascos de Los Ángeles. Muchas risas y muy divertido.
Y con esto, y una foto en el cuartel de los vigilantes más famosos del mundo, terminamos nuestro gran viaje por la área de Los Ángeles. Si usted, querido lector, ha sido capaz de leerlo todo, espero que lo haya disfrutado y haya sonreído al menos una cuarta parte de lo que lo hicimos nosotros viviéndolo.
Un abrazo a todos.
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